En la política argentina, las transformaciones suelen ser frecuentes. Sin embargo, pocas resultan tan llamativas como la de Miguel Ángel Pichetto. Quien durante años se presentó como un férreo defensor de la institucionalidad republicana, compañero de fórmula de Mauricio Macri en 2019 y crítico severo del kirchnerismo, hoy sorprende al impulsar iniciativas destinadas a cuestionar la condena judicial contra Cristina Fernández de Kirchner.
La evolución política del experimentado dirigente rionegrino parece digna de un estudio entomológico. Del discurso de la República amenazada pasó a sostener posiciones que, para muchos de sus antiguos aliados, implican una defensa indirecta de quien fuera durante años su principal adversaria política.
La pregunta surge de manera inevitable: ¿qué preocupa realmente a Miguel Ángel Pichetto? ¿La situación judicial de Cristina Fernández o la propia?
La duda no aparece por casualidad. Conviene recordar que Pichetto fue uno de los principales impulsores parlamentarios del denominado Memorándum de Entendimiento con Irán, el polémico acuerdo firmado durante el gobierno de Cristina Fernández que proponía la creación de una "Comisión de la Verdad" y suspendía, en los hechos, el normal desarrollo de la investigación judicial sobre el atentado contra la AMIA.
Aquel acuerdo fue presentado por sus defensores como una herramienta diplomática innovadora. Sus detractores, en cambio, lo describieron como un intento de garantizar impunidad a los funcionarios iraníes acusados por la Justicia argentina de participar en el peor atentado terrorista de la historia del país.
Pichetto no sólo defendió públicamente el Memorándum. También votó afirmativamente para convertirlo en ley. Lo hizo con entusiasmo, convicción y una disciplina política que hoy parece haber sido cuidadosamente archivada junto a otros recuerdos incómodos de su extensa trayectoria.
En los tribunales federales circulan desde hace años versiones persistentes acerca de una eventual responsabilidad penal de quienes respaldaron institucionalmente aquella iniciativa. Diversos especialistas sostienen que, de prosperar determinadas interpretaciones jurídicas, los legisladores que acompañaron el acuerdo podrían eventualmente quedar alcanzados por investigaciones vinculadas al delito de traición a la Patria, la misma figura penal que en distintos momentos fue invocada por quienes denunciaron el Memorándum.
Por supuesto, nada de ello implica una condena ni una acusación formal contra Pichetto. Pero sí ayuda a comprender por qué algunos observadores miran con curiosidad su repentino interés por las situaciones judiciales ajenas.
Quizás la explicación sea mucho más sencilla. Tal vez se trate simplemente de una nueva estación en el interminable viaje ideológico de la política argentina, donde algunos dirigentes cambian de posición con la misma facilidad con la que otros cambian de domicilio.
O quizás no.
Lo cierto es que la metamorfosis está a la vista. De compañero de fórmula de Mauricio Macri a defensor circunstancial de Cristina Fernández. Del discurso de la República a la preocupación por las consecuencias de las decisiones judiciales. Del rechazo al kirchnerismo a la búsqueda de mecanismos para cuestionar sus condenas.
Franz Kafka probablemente habría disfrutado observando semejante transformación.
José Daniel Salinardi es Contador Público egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Productor de Poder & Dinero y Jugada Maestra (FinguTv)

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