Entre 1987 y 1994, el norte de Italia vivió una historia que parecía imposible de aceptar: una larga serie de robos, emboscadas y asesinatos estaba siendo cometida, en buena parte, por hombres que cada mañana se ponían un uniforme de policía (Cesenatico Noir). Los miembros de la llamada "Banda de la Uno Blanca" conocían radios, tiempos de respuesta, puntos ciegos y debilidades de los dispositivos de seguridad, porque ellos mismos formaban parte de la policía estatal italiana, la Polizia di Stato (Trabucco). El magistrado Daniele Paci, que tomó el caso en enero de 1994, recordaría décadas después que "la jugada más inteligente fue crear un grupo de trabajo" dedicado exclusivamente a esta investigación, trabajando "sin ningún prejuicio" (Trabucco). La pesquisa que acabó con la captura de la banda no solo resolvió más de cien hechos criminales y al menos 24 asesinatos; también obligó a fiscales y agentes a asumir una sospecha incómoda: que los asesinos podían estar sentados en la oficina de al lado (Cesenatico Noir; Ciotti and Fallara).
Un caso que desbordó a los investigadores
Durante casi siete años, la respuesta del Estado italiano a la violencia de la Uno Blanca fue fragmentaria y, muchas veces, equivocada (Trabucco). Crímenes aparentemente desconectados —robos a peajes, asaltos a furgones blindados, ataques racistas y homicidios de testigos— se investigaban como episodios aislados, repartidos entre distintas fiscalías y unidades que rara vez compartían toda la información (Cesenatico Noir; Comune di Rimini).
A esa descoordinación se sumaron errores serios. En la primera oleada de atracos a peajes de Pesaro, en 1987, se llegó a detener a cuatro jóvenes que más tarde fueron reconocidos como totalmente ajenos a los hechos (Cesenatico Noir). En paralelo, algunas acciones se atribuyeron o se "reivindicaron" bajo la firma de una misteriosa organización llamada Falange Armada, usada entonces para confundir la autoría de diversos crímenes y desviar la atención hacia supuestas tramas terroristas (Cronache Ribelli).
Mientras tanto, la banda seguía actuando con una eficacia que desconcertaba a los investigadores: no dejaba huellas, conocía el funcionamiento de las cámaras de seguridad y parecía prever la llegada de patrullas y controles (Cesenatico Noir; "La storia della banda della Uno bianca"). Esa mezcla de impunidad y silencio en los ambientes criminales llevó a algunos, como Paci y su entorno más cercano, a sospechar que los autores no provenían de la delincuencia común, sino de un mundo "externo" a ella (Trabucco).
El giro de 1994: un grupo de trabajo sin pretextos
El cambio decisivo llegó en enero de 1994, cuando la fiscalía de la ciudad de Rímini confió el caso al joven magistrado Daniele Paci, recién llegado y sin ataduras con las viejas líneas de investigación (Trabucco). Paci pidió el voluminoso expediente el 1 de enero de 1994, se lo llevó a casa y comenzó a leerlo desde cero, convencido de que la clave estaba en estudiar el conjunto, no los fragmentos (Trabucco).
En una entrevista publicada en 2021, Paci explicó que "la jugada más inteligente" fue la creación de un pequeño grupo de trabajo conjunto policía–carabineros dedicado exclusivamente a la Uno Blanca, con nueve funcionarios trabajando literalmente puerta con puerta con su despacho (Trabucco). A partir de ahí, decidió revisar uno por uno todos los hechos atribuidos a la banda después de un doble homicidio ocurrido el 2 de mayo de 1991 en una armería de Bolonia, punto a partir del cual las pruebas balísticas demostraban que se trataba de una sola organización criminal (Trabucco).
Ese equipo adoptó una premisa simple pero radical: no dar por sentado nada y trabajar, en palabras de Paci, "sin ningún prejuicio", incluso si eso significaba poner bajo la lupa hipótesis incómodas (Trabucco). En otra entrevista, sintetizó la naturaleza del grupo con una frase que desmontaba las teorías conspirativas: "El objetivo de la banda de la Uno Blanca era ganar mucho dinero", más que obedecer a una lógica política o terrorista ("Daniele Paci, pm che risolse caso Uno Bianca").
Baglioni y Costanza: mirar donde nadie quería mirar
En el terreno, el trabajo del grupo se apoyaba en policías que conocían bien la realidad local. Entre ellos destacaban el inspector Luciano Baglioni y el suboficial Pietro Costanza, ambos de la jefatura policial de Rímini (Cesenatico Noir; Trabucco). Cuando el grupo formal se disolvió, estos dos agentes decidieron continuar, casi en solitario, con las vigilancias y análisis que habían empezado (Trabucco).
Uno de los métodos que adoptaron fue tan simple como paciente: identificar sucursales bancarias con características similares a las que la banda solía atacar —cercanas a vías rápidas, sin vigilantes fijos en la puerta, con accesos que facilitaban entrar con rehenes— y montar discretos apostaderos para sorprender a los posibles autores en los reconocimientos previos (Trabucco; Comune di Rimini). Al mismo tiempo, revisaban grabaciones de cámaras, notas de controles en carretera y expedientes dispersos por distintas oficinas, buscando patrones que nadie había conectado (Trabucco; Comune di Rimini).
En ese cruce de datos empezó a tomar forma una intuición inquietante: quienes perpetraban los ataques parecían conocer demasiado bien los tiempos de reacción de las patrullas, el modo de funcionamiento de los peajes y las rutinas de los servicios de guardia ("La storia della banda della Uno bianca"; Comune di Rimini). El resumen que hacía Il Sussidiario en 2021 es muy claro: "Junto a los agentes Luciano Baglioni y Pietro Costanza, el fiscal Daniele Paci puso fin al terror que en aquellos años se imponía entre los ciudadanos del norte de Italia" ("Daniele Paci, pm che risolse caso Uno Bianca"). Esa eficiencia, unida al silencio absoluto del mundo criminal, reforzó la idea de que los sospechosos podían ser personas sin antecedentes, con apariencia de ciudadanos respetables y, quizá, con formación policial (Trabucco).
Una foto borrosa, una licencia de pesca y un nombre
En la memoria de los protagonistas, el momento del giro tiene la nitidez de una escena de cine. Durante uno de los robos bancarios en la zona de Cesena, una cámara de seguridad captó fugazmente el rostro de uno de los atracadores sin pasamontañas (Trabucco; Ciotti and Fallara). La banda, que solía arrancar o robar las cintas tras cada golpe, cometió allí uno de sus pocos errores: esa vez el vídeo se conservó y de la grabación se extrajo una fotografía utilizada para elaborar un retrato robot (Trabucco).
Durante meses la imagen no encontró "dueño". La conexión llegó después, en una diligencia de campo. Siguiendo la pista de un vehículo vinculado a otros robos, Baglioni y Costanza llegaron a un domicilio en el que encontraron una licencia de pesca; en el documento había una foto, y al compararla con el retrato, la similitud resultó evidente: el nombre en la licencia era Fabio Savi (Ciotti and Fallara).
Cuando regresaron a la jefatura y mencionaron el nombre, algunos colegas reaccionaron de inmediato: Fabio era el hermano de un policía bien conocido, Roberto Savi, suboficial de la policía estatal en Bolonia (Muccioli). Treinta años después, Baglioni describía así aquel momento en Il Resto del Carlino: "Lo detienen en la sala operativa de la jefatura. Luego registran su garaje y aparece de todo: pistolas, fusiles, municiones, explosivos. Era el giro que esperábamos. Pero fue también un choque tremendo" (Muccioli). En la misma entrevista, resumía el método seguido por su equipo: "Habíamos estudiado a fondo el caso, conocíamos cada detalle", y eso les permitió fijarse en Fabio Savi y seguirle la pista (Muccioli).
Testigos desde dentro: Gugliotta y Eva Mikula
A partir de esa coincidencia, la investigación entró en una fase extremadamente delicada. Había que reunir pruebas sólidas contra hombres armados, con acceso a información sensible y la capacidad de destruir indicios (Trabucco; Comune di Rimini). El círculo se cerró gracias a dos tipos de testigos: un colega y una pareja sentimental.
El primero fue el policía Pietro Gugliotta, operador de radio en la misma jefatura de Bolonia donde trabajaba Roberto Savi (Trabucco; Cesenatico Noir). Detenido la noche del 21 de noviembre de 1994, Gugliotta admitió haber sustituido a Alberto Savi en algunos hechos, confirmando que el tercer hermano estaba implicado en la banda y detallando partes del funcionamiento interno del grupo (Trabucco).
Esa confesión ayudó a delinear la estructura de la Uno Blanca como un núcleo de tres hermanos respaldado por otros agentes (Trabucco).
La segunda pieza fue Eva Mikula, una joven rumana de 19 años que convivía con Fabio Savi (Cesenatico Noir; Trabucco). Arrestada con él cerca de la frontera austriaca, fue liberada poco después porque Fabio se atribuyó la exclusiva responsabilidad del arma que llevaban (Cesenatico Noir). Esa misma noche fue trasladada a Rímini y escuchada por Paci, que, según recordó en 2021, "inmediatamente nos abrió el camino": confirmó que los Savi no solo eran la Uno Blanca, sino también autores de otras series de robos, y señaló claramente a Alberto como tercer integrante (Trabucco). Su testimonio aportó detalles sobre armas, encuentros y movimientos que encajaban con las pruebas ya recogidas y contribuyó a quebrar el muro de silencio alrededor de los hermanos (Trabucco).
La noche de los arrestos
Con los elementos acumulados —la fotografía de Cesena, la identificación de Fabio Savi, la conexión con Roberto, las confirmaciones de Gugliotta y de Mikula, y el cruce minucioso de turnos policiales con horarios de crímenes— el equipo consideró que había llegado el momento de actuar (Trabucco; Comune di Rimini). La decisión no fue sencilla: había que detener a compañeros de uniforme, evitar filtraciones y reducir al mínimo el riesgo de que alguien siguiera disparando mientras el caso aún estaba abierto (Cesenatico Noir; Comune di Rimini).
El 21 de noviembre de 1994, Roberto Savi fue arrestado en la propia jefatura de Bolonia, mientras estaba de servicio, en un gesto que simbolizó para muchos policías una herida profunda pero necesaria ("Banda della Uno bianca"; "Rimini: Trent'anni fa gli arresti Uno Bianca"). Poco después, cerca de la frontera con Austria, Fabio Savi fue capturado cuando intentaba huir junto a Eva Mikula (Cesenatico Noir; Ciotti and Fallara). En las horas siguientes se completó la redada: Alberto Savi fue detenido esa misma noche, y en los días posteriores cayeron también los policías Marino Occhipinti, Pietro Gugliotta y Luca Vallicelli (Cesenatico Noir; Trabucco).
En 1996, los procesos concluyeron con la condena a cadena perpetua para Roberto, Fabio y Alberto Savi, así como para Occhipinti, mientras que Gugliotta recibió una pena reducida y Vallicelli fue condenado como partícipe menor (Cesenatico Noir; "Banda della Uno bianca"). Para entonces, como resumía el propio artículo de Cesenatico Noir, no se trataba solo de "una historia de criminales dispuestos a todo, sino una historia que reserva una sorpresa, porque los criminales de la banda de la Uno Blanca son agentes de policía" (Cesenatico Noir).
Policías implicados: rangos y cuerpos
Los seis miembros judicialmente reconocidos de la banda incluían cinco policías en activo y un aspirante a policía que no llegó a ser admitido por problemas de visión ("'Linea di confine', la banda della Uno Bianca"; "La storia della Uno Bianca").
Roberto Savi
• Rango: Suboficial (asistente jefe) de la policía estatal italiana.
• Destino: Jefatura de Bolonia, operador de radio en la sala operativa.
• Rol en la banda: Jefe operativo y figura central dentro del grupo de policías (Cesenatico Noir; "La storia della Uno Bianca").
Fabio Savi
• Rango: Civil; aspirante rechazado en los exámenes de ingreso a la policía por un defecto de visión.
• Rol: Brazo armado y conductor, cofundador de la banda junto a Roberto ("La storia della Uno Bianca"; "Banda della Uno bianca").
Alberto Savi
• Rango: Agente de la policía estatal.
• Destino: Comisaría de Rímini, con servicios anteriores en Ferrara y en el aeropuerto turístico de Miramare.
• Rol: Tercer hermano del núcleo; presente en numerosos robos y tiroteos (Cesenatico Noir; "Banda della Uno bianca").
Marino Occhipinti
• Rango: Subinspector al momento del arresto.
• Destino: Brigada móvil de la jefatura de Bolonia, sección de narcóticos.
• Rol: Miembro policial "de apoyo", pero participante directo en el asalto al furgón blindado de la cadena Coop en Casalecchio di Reno (1988), en el que fue asesinado el vigilante Carlo Beccari; por este hecho recibió cadena perpetua ("Uno bianca, scarcerato Occhipinti"; "La banda della Uno Bianca").
Pietro Gugliotta
• Rango: Agente de la policía estatal.
• Destino: Primero en patrullas de Bolonia y después en la brigada móvil de la misma jefatura.
• Rol: Colega y amigo de Roberto Savi, implicado en varios robos sin víctimas mortales; fue condenado a 18 años de prisión ("Banda della Uno bianca"; "La storia della banda della Uno bianca").
Luca Vallicelli
• Rango: Agente de la policía estatal.
• Destino: Unidad de policía de tráfico (Policía de Carreteras) de Cesena, en un centro de formación.
• Rol: Miembro menor, actuó principalmente como conductor en uno de los primeros robos a un peaje sin víctimas; fue condenado a 3 años y 8 meses ("Banda della Uno bianca"; "La banda della Uno Bianca").
Según un resumen de la televisión pública italiana, "cinco de los seis integrantes de la banda eran policías", es decir, todos salvo Fabio Savi eran agentes en activo de la policía estatal cuando participaron en los crímenes ("'Linea di confine', la banda della Uno Bianca").
Conclusión: una investigación contra el miedo y la negación
Treinta años después, Daniele Paci insiste en que el caso Uno Blanca no es un "misterio de Italia", sino la historia de una investigación que, pese a los errores iniciales, llegó hasta el final gracias a una decisión incómoda: no excluir a nadie por principio, ni siquiera a los propios compañeros (Trabucco). En sus palabras, la clave fue trabajar "sin ningún prejuicio" y mantenerse fiel a una sola bandera: la de la verdad, incluso cuando señalaba hacia dentro (Trabucco).
La captura de la banda fue, a la vez, una derrota y una victoria para las fuerzas del orden. Derrota, porque demostró que durante años algunos de sus miembros usaron la placa y el arma para matar por dinero y por odio (Cesenatico Noir; "Banda della Uno bianca"). Victoria, porque fueron otros policías —como Baglioni y Costanza— y un magistrado joven quienes se atrevieron a seguir las pistas hasta el final, sin mirar hacia otro lado cuando el sospechoso resultó ser un colega ("Daniele Paci, pm che risolse caso Uno Bianca"; Muccioli).
Para los investigadores de hoy, la lección es clara: ningún cuerpo está vacunado contra la corrupción, y la única forma de proteger su credibilidad es aceptar que, a veces, la justicia debe empezar por casa (Trabucco; "Rimini: Trent'anni fa gli arresti Uno Bianca"). La historia de la Uno Blanca recuerda que el verdadero escándalo no es descubrir que hay policías criminales, sino renunciar a descubrirlos.
Referencias
"Banda della Uno bianca." Wikipedia, it.wikipedia.org/wiki/Banda_della_Uno_bianca. Accessed 31 Mar. 2026.
Cesenatico Noir. "L'Italia della Uno bianca: la storia, i killer e gli arresti." Cesenatico Noir, 4 July 2021, www.cesenaticonoir.it/litalia-della-uno-bianca-la-storia-i-killer-e-gli-arresti/.
Ciotti, Nicole, and Marco Fallara. "Dalla 'Banda della Uno bianca' ad oggi, il racconto del pm Daniele Paci tra Pesaro ed Emilia Romagna." Il Ducato, 8 Mar. 2026, www.ilducato.it/2026/03/09/dalla-banda-della-uno-bianca-ad-oggi-il-racconto-del-pm-daniele-paci-tra-pesaro-ed-emilia-romagna/.
Comune di Rimini. "Falsi misteri d'Italia e il caso Uno bianca. 25 anni dopo gli arresti." Comune di Rimini, 22 Oct. 2019, www.comune.rimini.it/novita/notizie/convegno-falsi-misteri-ditalia-e-il-caso-uno-bianca-25-anni-dopo-gli-arresti..
"Daniele Paci, pm che risolse caso Uno Bianca / 'Banda? La mossa intelligente è stata...'" Il Sussidiario, 28 Nov. 2021, www.ilsussidiario.net/news/daniele-paci-pm-che-risolse-caso-uno-bianca-banda-la-mossa-intelligente-e-stata/2257506/.
La banda della Uno Bianca." Corriere della Sera, 1 Aug. 2005, www.corriere.it/Primo_Piano/Cronache/2005/08_Agosto/01/pop_banda.shtml.
"La storia della banda della Uno bianca. Parte I." Polizia Penitenziaria, www.poliziapenitenziaria.it/la-storia-della-banda-della-uno-bianca-parte-i/.
Accessed 31 Mar. 2026.
"La storia della Uno Bianca, la Banda dei poliziotti criminali che terrorizzò l'Italia." Il Riformista, 28 Nov. 2021, www.ilriformista.it/la-storia-della-uno-bianca-la-banda-dei-poliziotti-criminali-che-terrorizzo-litalia-263907/.
Muccioli, Lorenzo. "Uno Bianca, 30 anni dopo. Baglioni: 'Arrestare Roberto Savi fu la svolta.'" Il Resto del Carlino – Rimini, 20 Nov. 2024, www.ilrestodelcarlino.it/rimini/cronaca/uno-bianca-30-anni-dopo-1891258f.
"Rimini: Trent'anni fa gli arresti Uno Bianca, 'fu un colpo al cuore per la polizia.'" Teleromagna, 21 Nov. 2024, teleromagna.it/it/attualita/2024/11/21/rimini-trent-anni-fa-gli-arresti-uno-bianca-fu-un-colpo-al-cuore-per-polizia
Trabucco, Alessandro. "La 'banda della Uno bianca'. Intervista al magistrato Daniele Paci." Pandora Rivista, 27 Sept. 2021, www.pandorarivista.it/articoli/la-banda-della-uno-bianca-intervista-al-magistrato-daniele-paci/.
Sobre el Autor
William L. Acosta es graduado de PWU y de la Universidad de Alliance. Es un oficial de policía retirado de la policía de Nueva York, ex militar del Ejército de Estados Unidos, así como fundador y CEO de Equalizer Private Investigations & Security Services Inc., una agencia con licencia en Nueva York y Florida, con proyección internacional. Desde 1999, ha liderado investigaciones en casos de narcóticos, homicidios y personas desaparecidas, además de participar en la defensa penal tanto a nivel estatal como federal. Especialista en casos internacionales y multijurisdiccionales, ha coordinado operaciones en América del Norte, Europa y América Latina.

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