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Perder en Nación y salvar la provincia: la jugada de Kicillof que Cristina no quiere

Por Julian Galeano

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Axel Kicillof empezó a discutir algo que, leído en frío, suena incómodo pero políticamente racional: si el peronismo no puede garantizar hoy la recuperación de la Nación, al menos debe blindar la provincia de Buenos Aires. Esa es la lógica detrás de la evaluación para adelantar la elección bonaerense de 2027, una jugada que en La Plata ven como una oportunidad y en el universo de Cristina Fernández de Kirchner como un error estratégico.

La idea no nace de un capricho técnico sino de una lectura de poder. En el entorno del gobernador sostienen que “ganar bien” la provincia antes de la elección nacional le daría un espaldarazo importante a una eventual candidatura presidencial de Kicillof. El razonamiento es sencillo: si Buenos Aires vuelve a mostrarse como el gran bastión opositor, el gobernador llegaría a la discusión nacional con un activo concreto, no con una promesa. Además, en La Plata creen que el músculo real del peronismo sigue estando en los intendentes, y que darles centralidad en una elección provincial separada los vuelve protagonistas de una victoria propia y, después, socios de un proyecto nacional más amplio.

En otras palabras, Kicillof parece estar pensando en dos tiempos. Primero, asegurar el territorio que todavía controla el peronismo con mayor densidad electoral. Después, usar esa victoria como plataforma para disputar el país. No es un plan heroico; es un plan defensivo. Pero justamente por eso resulta realista. Porque parte de una admisión que el kirchnerismo duro no quiere verbalizar: hoy, en el mejor de los casos, el peronismo está en etapa de reconstrucción.

El problema: la estrategia choca de frente con la mirada de Cristina.

Para la expresidenta y La Cámpora, desdoblar divide esfuerzos, fragmenta la potencia electoral del peronismo y termina debilitando la pelea nacional. Para los dirigentes más cercanos a CFK, cuidar Buenos Aires no alcanza si al mismo tiempo se entrega el Congreso y, con él, la capacidad de frenar las reformas del oficialismo.

Kicillof está pensando como gobernador que quiere proyectarse. Cristina, como jefa política que sigue mirando el sistema completo. Uno prioriza el dispositivo territorial; la otra, la concentración del esfuerzo nacional. Uno cree que una provincia ganada puede empujar una candidatura presidencial; la otra cree que una provincia separada puede convertirse en una trampa: ganar abajo, perder arriba, y encima hacerlo con la ilusión de haber acertado.

No es casual que los intendentes más cercanos al MDF repitan que hay que asegurar la provincia y los municipios y que no se puede arriesgar todo. Esa frase expone la verdad más incómoda del debate: el desdoblamiento no nace tanto de una ambición nacional como de un instinto de supervivencia territorial. Frente a un escenario nacional complejo, muchos alcaldes prefieren desacoplarse del arrastre de una elección presidencial incierta y preservar su poder local. Eso fortalece a Kicillof como armador bonaerense, pero también alimenta la sospecha cristinista de que el peronismo podría terminar administrando su repliegue en lugar de organizar su regreso al poder.

Además, la discusión no es sólo política: también está atada a reformas institucionales que la Legislatura bonaerense deberá discutir, como PASO, Boleta Única y reelecciones de intendentes. Es decir, el calendario electoral no depende sólo de una voluntad estratégica, sino de una ingeniería legal y operativa que todavía está abierta. Incluso Cronos advierte que el desdoblamiento implica mayores costos, más complejidad logística y más de una ida a las urnas para el electorado.

La discusión, entonces, no pasa sólo por una fecha. Pasa por una pregunta mucho más profunda: ¿qué quiere ser el peronismo en 2027? Si la respuesta es volver a la Casa Rosada, Cristina sostiene que no puede dispersar energías. Si la respuesta es preservar su principal bastión y desde ahí reconstruirse, Kicillof tiene argumentos para avanzar.

En el fondo, la estrategia del gobernador contiene una confesión silenciosa: antes que recuperar la Nación, quizás hoy el objetivo posible sea no perder la provincia. Y justamente ahí está lo que CFK rechaza. Porque para el kirchnerismo, aceptar esa lógica es empezar a pensar como fuerza defensiva. Para Kicillof, en cambio, puede ser el único modo serio de volver a pensar en grande.

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Julian Galeano

Julian Galeano

Soy un comunicador especializado en estrategias digitales y producción de contenido político. En mi adolescencia me formé en el mundo de la radio y me recibí de Locutor en el I.S.E.R., donde profundicé en narración, oratoria y construcción de mensajes. Trabajé como asesor de dirigentes y equipos en campañas electorales, comunicación estratégica y posicionamiento digital. Actualmente, dirijo Praset, empresa dedicada a la comunicación digital, y coordino editorialmente PoliticAnalizada.

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