Desde el sábado 28 de febrero, cuando el mundo amaneció con la noticia de un nuevo ataque coordinado entre los Estados Unidos e Israel contra objetvos iraníes, tanto la geopolítica como la economía internacional sufrieron una nueva conmoción. Mediante la operación "Epic Fury" para los americanos o Lion´s Roar para los israelies, ambos países realizaron una serie de ataques contra defensas aéreas, bases militares e infraestructura vonculada al programa nuclear iraní, además de eliminar gran parte de la cúpula política y militar iraní, entre los que destacan Ali Khameini, Líder Supremo de Irán, Abdolrahim Mousavi, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Iraníes y Azis Nasirzadeh, Ministro de Defensa, entre otros.
Primeras Reacciones
Las consecuencias de esta serie de ataques, que han continuado hasta la fecha no solo han generado un simbronazo en la esfera geopolítica, sino que ha tenido sus efectos en la economía a nivel mundial. En respuesta a esta situación de incertidumbre, las bolsas europeas y asiáticas, y acciones de todas partes del mundo, han registrado fuertes pérdidas, a pesar de que progresivamete han ido poco a poco recuperándose, aunque no han llegado nuevamente a los valores previos al 28F.
Mientras que en cuanto a materia energética, el barril de crudo ha sobrepasado los US$ 100, llegando a los US$ 120. Todo esto empeora exponencialmente la situación energética europea, situación que viene en deterioro desde el inicio de la guerra ruso-ucraniana en febrero de 2022, y con un punto límite a finales de este año cuando contratos de importación de gas ruso no se renueven, los cuales el Kremlin ya ha amenazado con cortar preventinamente.
Argentina: su posición, riesgos y posibilidades
El mismo 28 de febrero, a través de un comunicado de la Oficina del Presidente de la República Argentina (OPRA), el gobierno argentino celebró la operación conjunta llevada a cabo por los Estados Unidos e Israel. No es la primera vez que la OPRA se expresa en relación a este conflicto, ya que en junio de 2025 se había expresado repudiando el nombramiento de Ahmad Vahidi, uno de los principales imputados por el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) el 18 de julio de 1994, como Comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica. En respuesta al respaldo argentino al accionar israelí y estadonuidense, en julio de 2025 Iran incorporó al país en su "lista de enemigos" a través de su misión diplomática ante las Naciones Unidas.
En respuesta a la ofensiva realizada a finales de febrero, el presidente Milei repitió el accionar realizado en junio de 2025, y en una conferencia en los Estados Unidos ha declarado que "Irán es un enemigo del país", lo que ha generado temores de posibles represalias por parte del régimen iraní, teniendo aún fresco el recuerdo de los atentados en la década del 90: el ya mencionado atentado a la AMIA y el atentado a la embajada de Israel, el 17 de marzo de 1992.

Sin embargo, el análisis quedaría pobre si solamente nos imitamos a hablar de las potenciales acciones retaliativas iraníes y no observamos las oportunidades comerciales que se le abren al país en este contexto en medio oriente, y la prolongación del conflicto ruso-ucraniano.
En primer lugar, a Argentina se le abre una gran ventana en la exportación de Gas Natural Licuado (GNL), ya que, durante la respuesta iraní en países de medio oriente, se dañaron centrales de la empresa estatal qatarí QatarEnergy, la mayor productora mundial de GNL, que anticipó que "por fuerza mayor no podrá cumplir con sus contratos". En este contexto, Argentina, que a finales del año pasado llego a un acuerdo con Italia, y que en los últimos días cerró el mayor acuerdo de exportación de GNL de toda su historia, con la empresa SEFE, mediante el consorcio Southern Energy, integrado por PanAmerican Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Solar Energy, por 2 millones de toneladas anuales durante 8 años, entre fines de 2027 y 2035, que, podría generar hasta US$ 7.000 millones. Este acuerdo confirma el posicionamiento de la Argentina como proveedor internacional de GNL.

Y en segundo lugar, se abre una ventana para uno de los fuertes argentinos en su balanza comercial: la soja. En estas semanas, el peso de la tonelada de soja no fue ajeno a la volatilidad generada por la guerra en medio oriente, y sobrepasó un techo histórico en los últimos 2 años, llegando a superar los US$ 450 por tonelada. Esta revalorización, sumada a la decisión interna del gobierno de reducir los impuestos a las exportaciones, o mejor conocidas como "retenciones", puede generar un escenario más que favorable para que los productores liquiden y generen un beneficio tanto propio como para el estado y su hacienda.
Nuevamente, ante escenarios adversos, el país tiene la posibilidad de sacar provecho de vacíos generados por cuestiones ajenas al mismo. Indudablemente, el gobierno nacional debe estar en alerta ante las consecuencias propias del conflicto y ante las potenciales represalias del régimen iraní. Sin embargo, eso no puede evitar que alguna vez Argentina capitalece las oportunidades que le tocan las puertas, y pueden generar una mejora tanto en las arcas del país como en su posición a la hora de llevar a cabo negociaciones estratégicas, porque, como dice la escuela realista, cuanto mayor es el peso estratégico de un estado, mayor capacidad para imponer condiciones posee.

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