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Sin recibo de sueldo ni obra social: los jóvenes que trabajan pero no existen para el sistema

Por Uriel Manzo Diaz

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¿Qué significa trabajar si el sistema actúa como si no existieras? un chico o una chica de veinte y pico que madruga, trabaja todo el día y aun así no tiene vacaciones, no tiene ART, no tiene aportes para cuando sea viejo. Trabaja, sí, pero sin existir formalmente para ningún sistema de protección. Eso es la informalidad laboral juvenil en Argentina, y los números la describen con una frialdad que asusta.

Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC para el tercer trimestre de 2024, el 45,1% de los jóvenes ocupados son asalariados informales, frente al 22,2% entre los adultos. Si se suman los trabajadores independientes no profesionales,cuentapropistas sin formación ni red, la cifra trepa al 62,4%. Casi dos de cada tres jóvenes que trabajan, lo hacen por fuera de la ley laboral.

"Al no estar registrados, los jóvenes no acceden a aportes jubilatorios, cobertura de salud ni licencias laborales, lo que refuerza la desigualdad estructural."
— Bárbara Perrot, OIT Argentina

La desocupación agrava el cuadro: entre los 14 y los 29 años, la tasa de desempleo fue del 13,1% al cierre de 2024, contra el 4,5% de los adultos de 30 a 64. Si se achica la franja etaria a los 15–24 años la que usa la OIT para comparaciones internacionales el número sube a 19,4%. La media global era del 13%; la regional, del 13,6%. Argentina está muy por encima.

Los sectores que concentran esta informalidad no son los más dinámicos ni los mejor pagos. En los varones jóvenes, predominan el comercio, la construcción y la industria. En las mujeres, el comercio, la enseñanza y el trabajo doméstico este último con una informalidad de casi el 77%. Son los mismos sectores que absorben mano de obra sin exigir credenciales, pero también sin ofrecer estabilidad.

Hay un dato que interpela especialmente a quienes piensan en términos de movilidad social: el 43% de los jóvenes de barrios populares trabajó por primera vez antes de cumplir 15 años, y el 90% de esos trabajos son informales. No se trata de una puerta de entrada al sistema formal que luego se abre. Para muchos, la informalidad es la única puerta que existe, y no lleva a ningún lado.

El sistema educativo no alcanza a compensar. Según Argentinos por la Educación, el 90% de los estudiantes no termina la secundaria en tiempo y forma. A diferencia de países como Alemania o Dinamarca, Argentina no cuenta con un sistema de educación dual que combine formación técnica con práctica en empresas. El resultado es una brecha enorme entre lo que el mercado demanda y lo que los jóvenes pueden ofrecer: según IDEA, el 94% de las empresas detecta déficit de habilidades tanto técnicas como sociales al momento de contratar.

La paradoja que se instala es incómoda: hay jóvenes buscando trabajo y empresas que no encuentran perfiles. El problema no es solo la cantidad de empleos disponibles, sino la calidad de los que existen y los puentes casi inexistentes entre la escuela y el mercado laboral.

Lo que queda al final del día es una generación que no está afuera del sistema por desidia o falta de ganas. Está afuera porque el sistema no la incluyó. Y la pregunta que nadie termina de responder es cuánto tiempo más puede sostenerse eso sin costo político, social y económico para todos.

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Uriel Manzo Diaz

Uriel Manzo Diaz

Hola! Mi nombre es Uriel Manzo Diaz,
actualmente, estoy en proceso de profundizar mis conocimientos en relaciones internacionales y ciencias políticas, y planeo comenzar mis estudios en estos campos en 2026. Soy un apasionado por la política, la educación, la cultura, los libros y los temas internacionales.



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