Durante décadas, cuando se hablaba del campo argentino, la imagen era casi siempre la misma: tierra fértil, maquinaria pesada, semillas y trabajo físico. Hoy, a ese paisaje se le suman laboratorios, edición genética, microorganismos diseñados y ciencia aplicada.
La agrobiotecnología ya no es una promesa futurista. Es una de las herramientas más poderosas que tiene Argentina para transformar su modelo productivo y liderar una nueva era del agro.
¿Qué es la agrobiotecnología?
La agrobiotecnología es el uso de la biotecnología aplicada al sistema agropecuario. Combina genética, microbiología, biología molecular, bioinformática y bioprocesos para mejorar plantas, animales y microorganismos, optimizar rendimientos y hacer la producción más eficiente y sostenible. Incluye, por ejemplo, el desarrollo de cultivos genéticamente mejorados, biofertilizantes y bioestimulantes, biopesticidas, edición génica (como CRISPR), diagnósticos moleculares, producción de semillas de alto rendimiento y mejoramiento genético animal.
¿Por qué es clave para Argentina?
Argentina es uno de los países con mayor potencial agrobiotecnológico del mundo. Cuenta con ecosistemas diversos, tradición científica sólida, potencia agroexportadora, startups biotech en crecimiento y organizaciones nacionales de investigación agropecuaria.
Un ejemplo tradicional es el desarrollo de la soja transgénica en los años 90 donde Argentina incorporó la soja genéticamente modificada resistente al glifosato. No fue solo una nueva semilla: fue un cambio estructural, el cuál le permitió a nuestro país ser uno de los mayores productores y exportadores de soja del mundo. La biotecnología dejó de ser un concepto de laboratorio y se volvió una herramienta económica, productiva y geopolítica.
Siguiendo una lógica similar, también se desarrolló una versión de trigo transgénico (HB4) con mayor tolerancia a sequía mediante ingeniería genética. Esta tecnología busca aumentar la estabilidad productiva en condiciones climáticas adversas, un desafío clave para la agricultura global.
En 2024 Argentina logró un récord histórico al aprobar 25 nuevos productos biotecnológicos para agricultura, lo que refleja el dinamismo del marco regulatorio y la llegada de innovaciones al campo
Argentina tiene una oportunidad histórica. Tiene tierra, talento, instituciones y un ecosistema biotecnológico en expansión. El verdadero desafío no es si el campo va a transformarse, sino si el país va a ser protagonista de esa transformación, invirtiendo en innovación, construyendo reglas claras y apostando a una agrobiotecnología con desarrollo científico propio.
Por Sol Aebi, estudiante de la Licenciatura en Biotecnología en UADE

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