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Cáncer y metástasis: ¿a dónde migrar?

Por BIOclubs

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Hace poco, recordando con mis amigas algunas de las modas de nuestra adolescencia, se me vino a la cabeza uno de mis libros favoritos de ese momento: “Bajo la misma estrella”, de John Green, un bestseller que incluso tuvo una adaptación cinematográfica. En él, la protagonista es Hazel Grace Lancaster, una adolescente que convive con un cáncer de tiroides que se ha extendido a sus pulmones. Conoce a Augustus Waters en un grupo de apoyo para jóvenes con cáncer y ambos viven una linda, pero trágica, historia de amor.

 Años después, analizando el caso particular de Hazel desde otra perspectiva, quizás como científica y no como la adolescente que lloró mucho con el desenlace de la novela, hay un detalle que tiene muy poco que ver con la trama y que me llamó la atención: ¿por qué, si el cáncer de Hazel originalmente estaba en su tiroides, terminó afectando a sus pulmones, hasta el punto de que necesitara llevar un tanque de oxígeno a todas partes? ¿Por qué las células de ciertos tumores parecieran tener una “preferencia” por determinados órganos cuando forman metástasis?

La metástasis es el proceso mediante el cual las células cancerosas se diseminan desde el tumor primario hacia sitios distantes en el organismo, donde logran establecerse y proliferar. De manera muy simplificada, para que esto ocurra, las células deben abandonar el tumor original, acceder a la circulación sanguínea o linfática, sobrevivir a la respuesta inmunitaria y abandonar los vasos para asentarse en los nuevos tejidos. Sin embargo, llegar a un órgano no garantiza que puedan colonizarlo.

De hecho, se ha observado que la distribución de la metástasis no es aleatoria, sino que diferentes tipos de cáncer presentan sus propios sitios de “preferencia”, un fenómeno que se conoce como “organotropismo metastásico”. Por ejemplo, el cáncer de próstata tiene una fuerte tendencia a metastatizar en el hueso; el melanoma uveal (un tipo de cáncer ocular) suele colonizar el hígado, y el cáncer de tiroides diferenciado puede diseminarse a los pulmones, como ocurre en el caso de Hazel Grace.

Pero ¿de qué depende esta preferencia? Una parte de la respuesta está en la interacción entre las células tumorales y el microambiente del órgano receptor. Como las células de un mismo tumor suelen ser muy diferentes entre sí, algunas pueden tener características que les permitan aprovechar señales y factores específicos de ciertos órganos. A su vez, cada tejido presenta condiciones particulares (como la disponibilidad de nutrientes o ciertas moléculas) que pueden favorecer o dificultar la supervivencia y expansión de las células tumorales. Incluso el tumor primario puede liberar señales que modifican órganos distantes mucho antes de que lleguen las células cancerosas, lo que contribuye a la formación de lo que se conoce como “nicho premetastásico”.

También hay estrategias de adaptación que son aún más específicas y fascinantes. En ciertos tipos de tumores, como los de mama y próstata, algunas células pueden expresar moléculas características de las células de hueso, lo que les permite “mimetizarse” con el entorno óseo, adaptarse mejor a él y, eventualmente, colonizarlo y proliferar.

La metástasis es uno de los aspectos más complejos de la biología del cáncer y como vimos en el artículo, sus patrones de diseminación no parecen responder a una única causa, sino a un conjunto de factores diversos. Quizás es por eso por lo que John Green decidió ser escritor, enfocarse en el romance entre Hazel y Gus y dejar que de los detalles intrincados y pesados se encarguen los nerds aburridos, o sea, los científicos.

Por Manuela Beltrán, estudiante de la Licenciatura en Biotecnología de UADE.

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