El caballo argentino. Desde la figura del gaucho hasta su participación en partidos de polo de alto handicap que vemos en televisión, la figura de este animal como emblema argentino es innegable. Este último, con una elegancia alucinante y andar ligero, cautiva las miradas de los espectadores y el amor de los criaderos.
Pocos saben que detrás de estos potentes animales se esconde un duro trabajo que no solo involucra el tiempo de los domadores y el entrenamiento, sino que va más atrás, desde los orígenes de cada caballo, desde su genética. Es en este punto inicial donde empieza la magia, y nuestro país no se queda atrás. La genética argentina dejó de ser una promesa del futuro para pisar más fuerte que nunca en el presente; es una realidad que se practica diariamente.
Empezando por la clonación. El objetivo de esta práctica es mantener las características del animal de la manera más fiel posible a través de la Transferencia Nuclear de Células Somáticas (SCNT), procedimiento altamente complejo donde, en términos prácticos, se engaña a un óvulo para que se desarrolle como si estuviera fecundado no con el ADN de un macho, sino con el genoma completo de un animal ya existente. Se toma el manual de instrucciones de una célula del cuerpo del animal que se quiere clonar y se crea un embrión exactamente con esta misma información, insertando este óvulo en el útero de una yegua sin presentar ningún daño a la hembra gestante ni al embrión. Adolfo Cambiaso fue uno de los primeros en confiar en esta técnica con su yegua insignia Cuartetera, declarada mejor yegua del Abierto de Palermo y que fue clonada varias veces.

Como gran ejemplo de empresas que realizan esta práctica tenemos a Kheiron Biotech, fundada por científicos argentinos como Gabriel Vichera, investigador de la UNSAM, quienes ya han llegado a un número aproximado de 1.000 ejemplares clonados. Un punto técnico interesante para mencionar es que el gran salto de eficiencia de Kheiron se dio cuando comenzaron a usar células madre obtenidas de la médula ósea, mediante punción en el esternón del caballo, en lugar de células de la piel. Hoy aseguran que casi el 100% de los nacimientos son saludables.
La ciencia gana cada vez más terreno en nuestras tradiciones y en la vida cotidiana. En este contexto, la clonación ha abierto la puerta a profundos debates sobre el bienestar animal y ha puesto en primer
plano la discusión sobre sus propios límites éticos. Aún así, aunque esta técnica garantice el máximo potencial genético, es fundamental recordar que el rendimiento de un campeón no nace solo en el microscopio; depende inexorablemente de su entrenamiento, cuidado y nutrición. En definitiva, se evidencia una vez más cómo la pasión deportiva y la vanguardia científica cabalgan juntas hacia el futuro.
Por Lu Ronner, alumna de la Lic. en Biotecnología de UADE

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