¿Qué significa la fertilización in vitro (FIV)?
Hablar de fertilización in vitro es hablar de ciencia, de medicina reproductiva y de procedimientos de laboratorio, pero también de algo mucho más profundo: el deseo de tener descendencia. El deseo de personas que, por distintos motivos, no logran un embarazo de manera natural y buscan una alternativa posible para formar una familia.
¿Por qué se recurre a este metodo?
Las razones pueden ser diversas. En algunos casos responden a causas médicas, como infertilidad femenina o masculina, alteraciones genéticas o desequilibrios hormonales. En otros, se trata de causas sociales: método del mismo sexo o personas solas que desean maternar o paternar. En estos escenarios, la FIV se presenta como una herramienta que amplía las posibilidades reproductivas.
Mitos y límites éticos
Existe una idea errónea de que la fertilización in vitro permitiría “elegir” o “moldear” a un bebé a gusto. En la práctica, esto no es así. La selección de características físicas o rasgos personales no está permitida —por el momento— y se denomina eugenesia.
Lo que sí está contemplado, bajo criterios médicos y legales estrictos, es el estudio genético de los embriones con el objetivo de evitar la transmisión de enfermedades graves. Esto reduce el riesgo de patologías hereditarias que pueden afectar severamente la calidad de vida.
En el libro “El precio de ser madre”, la periodista Julia Bacardit indica que este estudio, llamado DGP -Diagnóstico Genético Preimplantacional-, permite conocer el ADN de los embriones creados en el laboratorio antes de implantarlos y de esta manera se sabe qué patologías podrán afectar al niño. También comenta que entre el año 2000 y el 2020 la revolución más importante ha sido la mejora de las técnicas de biología molecular que han permitido sacar provecho a la técnica DGP, pero también han sido importantes los avances en vitrificación y congelación ultra rápida de gametos, que alargan la vida de los embriones.
Esta tensión lógica entre ciencia, ética y creencias existe desde que comenzó la historia de la FIV, a mediados del siglo XX, con su hito histórico en 1978 donde sucedió el nacimiento del primer bebé concebido por FIV.
Estas discrepancias se pueden observar en la película “Joy”, la cual relata la historia de la FIV desde cero. En Joy (2024), una madre le pregunta a su hija científica si “hace bebés en tubos de ensayo”, ya que para la madre esta técnica implica “jugar a ser Dios”, a lo cual la científica responde que “hace bebés para madres que lo necesitan”, mientras que la matrona -persona especialmente autorizada para asistir a las parturientas- plantea una mirada diferente: no se trata de crear vida artificialmente, sino de ofrecer a las mujeres la posibilidad de elegir.
Un tratamiento que se adapta a cada cuerpo
La fertilización in vitro no es un procedimiento único ni estandarizado. Por el contrario, se trata de un tratamiento que se diseña a medida, teniendo en cuenta las características y necesidades de cada persona o pareja. Antes de iniciar el proceso, se realiza una evaluación integral que incluye estudios hormonales, análisis de la reserva ovárica, la edad, el factor masculino y los antecedentes médicos.
A partir de esa información, el equipo médico define la estrategia más adecuada: desde el tipo y la intensidad de la estimulación ovárica hasta la técnica de fecundación a utilizar, como la FIV convencional o la ICSI. Incluso los tiempos del tratamiento pueden variar, ya que cada cuerpo responde de manera diferente y requiere un seguimiento personalizado.
Cómo se realiza una FIV en una pareja heterosexual
En una pareja de distinto sexo que presenta algún problema para concebir de forma natural, la fecundación in vitro consiste en reproducir fuera del cuerpo lo que normalmente ocurre dentro del aparato reproductor femenino, para luego introducir el embrión en el útero.
A continuación, se presenta una explicación general de uno de los escenarios posibles.
Estimulación ovárica
Lo primero que se procede a realizar es una estimulación ovárica mediante medicación hormonal, la cual sirve para producir óvulos. Con este tratamiento, se busca que maduren varios ovocitos al mismo tiempo, lo cual aumenta las probabilidades de obtener embriones viables.
Durante este período, los ovocitos se controlan mediante ecografías y análisis hormonales.
Punción ovárica
Una vez que los ovocitos alcanzan el grado de maduración necesario, se realiza la punción. Esta consiste en extraer los ovocitos directamente de los ovarios mediante una aguja guiada por ecografía transvaginal. Los óvulos obtenidos se envían inmediatamente al laboratorio.
Fecundación in vitro y técnica ICSI
La fecundación ocurre fuera del cuerpo, en el laboratorio. Los ovocitos se ponen en contacto con los espermatozoides de la pareja y se espera a que uno de ellos fecunde al óvulo. En algunos casos, se utiliza la técnica ICSI, que consiste en introducir un único espermatozoide dentro del ovocito. De esta unión se formará el embrión.
Cultivo embrionario y selección
Los embriones se mantienen en incubadoras especiales que simulan las condiciones del útero. Durante varios días se observa su desarrollo y división celular. En esta etapa se evalúa la calidad embrionaria para decidir cuáles tienen mayor potencial de implantación.
Transferencia embrionaria
El embrión seleccionado -o seleccionados, ya que en algunos casos son varios- se introduce en el útero mediante un catéter fino, en un procedimiento simple e indoloro. Si el embrión se implanta en el endometrio y es aceptado por este tejido, el embarazo continúa de forma natural.
Criopreservación embrionaria
Los embriones que no se transfieren pueden criopreservarse (congelarse) para futuros intentos, evitando repetir la estimulación y la punción ovárica.
Tasas de éxito y factores que influyen: Edad, calidad ovocitaria y preservación de la fertilidad
Uno de los grandes mitos alrededor de la FIV es la idea de una tasa de éxito garantizada. Las probabilidades dependen de múltiples factores como la edad, la causa de infertilidad y la calidad de los gametos. Por este motivo, muchas personas atraviesan más de un intento.
La edad es uno de los factores más determinantes. La calidad de los ovocitos comienza a disminuir a partir de los 30 años. La criopreservación de óvulos o embriones permite conservar células reproductivas de mejor calidad y ampliar las posibilidades reproductivas a futuro.
Otro posible tratamiento para otros posibles casos: la ovodonación
En algunos casos, la fertilización in vitro se realiza mediante ovodonación, una técnica indicada cuando la mujer no puede utilizar los óvulos propios debido a diversas causas. La ovodonación consiste en utilizar óvulos provenientes de una donante, que son fecundados en el laboratorio con el espermatozoide de la pareja o de un donante. El embrión resultante se transfiere luego al útero de la persona receptora, quien llevará adelante el embarazo.
Aunque el material genético del óvulo no pertenece a la persona gestante, el embarazo se desarrolla en su cuerpo y está influido por su entorno uterino y hormonal. Por este motivo, la ovodonación no implica una desvinculación biológica total, sino una forma distinta de concebir que amplía las posibilidades reproductivas frente a límites biológicos concretos.
Tópicos como la ovodonación son ampliamente abordados en el libro El precio de ser madre, donde Júlia Bacardit analiza por qué muchas mujeres deciden donar óvulos, qué condiciones económicas y sociales influyen en esa decisión y cómo se sienten durante y después del proceso. El libro expone que, si bien la ovodonación se presenta como un acto solidario, también puede estar atravesada por desigualdades, presiones económicas y una carga física y emocional que no siempre es visibilizada. La figura de la donante, sus motivaciones, sus condiciones y sus vivencias merecen un análisis específico. Por ese motivo, la ovodonación —y las voces de quienes la hacen posible— será desarrollada en profundidad en una próxima nota.
El impacto emocional del tratamiento
Más allá del procedimiento médico, la FIV implica un fuerte componente emocional. La betaespera, los intentos fallidos y la carga de expectativas pueden generar ansiedad y desgaste psicológico, así como también pueden afectar a las parejas, si es que hablamos de un deseo de dos. Por ello, muchas clínicas incorporan acompañamiento psicológico como parte del tratamiento.
Este debate no es nuevo y aparece retratado con claridad en la película Joy. En una escena, el consejo de investigación médica expresa su preocupación por cuestiones sociales, mientras otro personaje sostiene que “la infertilidad es una enfermedad brutal que destroza vidas y matrimonios”.
Más allá del dramatismo cinematográfico, esta afirmación encuentra eco en la literatura científica. Una revisión publicada en PubMed Central, la base de datos biomédica de acceso abierto de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, señala que la infertilidad puede generar elevados niveles de estrés psicológico, ansiedad y tensión en la pareja, afectando la dinámica emocional y la comunicación durante el proceso reproductivo.
En Joy (2024), el Ovum Club -grupo del óvulo- es el nombre que se dio a un grupo de mujeres voluntarias/pacientes que participaron en los primeros ensayos de FIV, que también funcionó como red de apoyo entre ellas. Eran mujeres con infertilidad —muchas con trompas obstruidas— que aceptaron someterse al largo, incierto y socialmente estigmatizado proceso de FIV apenas empezaba la investigación sobre el mismo, con la esperanza de lograr un embarazo y, a la vez, ayudar a que el método avanzara.
Hoy en día, existen grupos de apoyo entre pacientes que atraviesan infertilidad, tanto comunidades presenciales como online. Hay varios espacios que son impulsados por clínicas o asociaciones civiles. En estos grupos se comparten experiencias, se acompañan emocionalmente, entre otras cosas, ya que en estas epocas la salud mental se tiene mucho más en cuenta que hace aproximadamente 25 años atrás.
Nuevos avances debido a la constante investigación
Actualmente, la investigación en reproducción asistida continúa en constante evolución. El desarrollo de nuevas tecnologías y la optimización de los tratamientos responden a la aparición de nuevas necesidades clínicas, patologías específicas y distintos contextos reproductivos.
Para comentar algunos de los avances recientes, en el podcast Fertilidad sin Censura, episodio 157, publicado el 16 de agosto de 2025, se menciona que en distintos espacios científicos se han presentado nuevas investigaciones en reproducción asistida. Una de ellas incluye el uso de tejido ovárico previamente congelado para lograr la maduración de folículos directamente a partir de ese tejido hasta obtener óvulos maduros, un hecho inédito hasta el momento. Este avance abre nuevas posibilidades para mejorar el pronóstico reproductivo en pacientes con baja reserva folicular o edad materna avanzada.
Algunos centros especializados en FIV de Buenos Aires, Argentina
En Buenos Aires existen múltiples centros de fertilidad donde se realizan tratamientos de reproducción asistida, incluyendo fecundación in vitro (FIV). Algunos de los más reconocidos son In Vitro Buenos Aires, el Centro de Fertilidad WeFIV, el Instituto de Ginecología y Fertilidad (IFER), ReproVida, Fertilab y Procrearte, que ofrecen desde diagnóstico hasta tratamientos avanzados como ICSI, ovodonación y preservación de la fertilidad. Tambien instituciones como el Hospital Italiano de Buenos Aires cuentan con servicios de reproducción humana y fertilidad.
En conclusión…
Para concluir, la fertilización in vitro no reemplaza a la naturaleza, pero sí la acompaña cuando esta no alcanza. No crea deseos nuevos ni fabrica vidas a medida: responde a un deseo profundamente humano, dentro de límites médicos, éticos y legales bien definidos.


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