16/4/2023 - Tecnología e Innovación

Periodismo 3.0: el futuro de las noticias.

Por Iñaki Martínez Soria

Periodismo 3.0: el futuro de las noticias.

Desde hace ya bastante tiempo que escuchamos ubicuamente “el periodismo está en crisis”. Atrás quedaron los años de gloria, cuando las personas abrían un diario, sintonizaban la radio o prendían la tele con firme esperanza de encontrar un panorama confiable de lo que había ocurrido en sus comunidades, sus países y alrededor del mundo.

Hoy miramos cualquier noticiero, o abrimos cualquier portal web de noticias, y escapamos rápidamente. Los principales canales viven en un estado de catástrofe permanente, colocando de forma constante en pantalla el cartel de “Alerta” o “Último Momento”, hasta por pequeñeces cotidianas. Los sitios no suelen ofrecer coberturas novedosas, apenas se dedican a repetir la misma información y muchas veces con una demora de días desde que ocurrió el hecho.

El contraste con el pasado es notorio. Basta con buscar en YouTube algún video de coberturas históricas como el despegue del Apollo 11, la caída del Muro de Berlín o el inicio de la Guerra del Golfo –con el icónico Bernie Shaw relatando desde el terreno “los cielos sobre Bagdad se han iluminado”. Esas coberturas intrigaban, emocionaban, conmovían. Hoy las noticias aburren, cansan, confunden.

La Crisis de los Medios

La crisis de los medios escapa a una mera apreciación subjetiva. El indicador más notorio es la pérdida de confianza generalizada en la industria a nivel global. Según Statista, a mediados del 2022, la desconfianza era la norma. En Estados Unidos apenas un 26% de los adultos confía, en Francia un 29%, en el Reino Unido un 34%, en México un 37%, en Japón un 44%. En nuestro país solo 35 de cada 100 adultos confía en los medios informativos.

Más allá de las cifras, los efectos tienen un impacto concreto y cotidiano en la vida de las personas, especialmente en sociedades democráticas. La falta de confianza en la información que uno utiliza para formar opiniones y tomar decisiones contribuye a aumentar la polarización, incrementar la desconfianza social y disminuir la cohesión de la comunidad, generando espacios de convivencia política sumamente nocivos y conflictivos.

No podemos analizar el fenómeno desde el punto de vista exclusivo de los medios. Nos falta el otro gran actor: las redes sociales. Estas plataformas, a pesar de sus muchos beneficios, han empantanado el escenario. Los algoritmos, que buscan maximizar el tiempo que pasamos en las aplicaciones, no hacen más que introducirnos en burbujas o cajas de resonancia que limitan nuestra visión del mundo a creencias o intereses pre- existentes.

Las Fake News

Otro aspecto es la naturaleza mayoritaria del contenido al que nos exponen. No hace falta hacer una investigación profunda para notar que la realidad dista de ser el objeto de consumo preeminente en estos espacios. Las imágenes sobre-idealizadas son la moneda corriente. La ansiedad y la depresión generada por el constante bombardeo de bienes aspiracionales afectan el ánimo y la psiquis de quienes consumen este contenido.

Enfocándonos en lo que nos compete, resta mencionar el elefante en el cuarto: las fake news. Distinguir la verdad se ha vuelto difícil. La confianza en las instituciones, los medios y las personas se ha resquebrajado gravemente. Las consecuencias son impredecibles, pero –previsiblemente– negativas. Un estudio del 2018 hecho por científicos del MIT encontró que en Twitter las fake news tienen un 70% de mayor probabilidad de ser compartidas y que las noticias reales tardan 6 veces más en llegar a las personas. https://news.mit.edu/2018/study-twitter-false-news-travels-faster-true-stories-0308

Demasiada Informacion

Otra cuestión es el ruido, entendido como aquello que obstaculiza encontrar la información que uno busca. La cantidad y variedad de contenido –entre noticias, opiniones, comentarios, chistes, memes, quejas, publicidad, etc.– hace difícil estar al tanto de lo que sucede, incluso cerca de casa. Esto sin contar los bots y el spam. El caos no ayuda a comprender, solo siembra confusión.

Así todo, el periodismo-ciudadano está más vigente que nunca. A menudo vemos buenas coberturas de lo que sucede en la otra punta del mundo con relativa rapidez, y muchos nuevos profesionales se vuelcan a las redes para exponer su trabajo. ¿El problema? Toda esa información se encuentra desperdigada en muchas interacciones, oculta tras opiniones y comentarios sin aporte sustancial, desorganizada y sin contexto. Si bien obtenemos intrigantes perspectivas, es difícil cruzarse con historias completas.

Apenas nos quedamos con una cara de la verdad. La tiranía del single POV (punto de vista único). A esto se suma que solo unos pocos eventos logran la viralidad suficiente para volverse tendencia y aparecer en nuestro feed. Muchas historias quedan sin espectadores. La indiferencia es peligrosa, para quienes viven los hechos y para quienes no los atraviesan pero se encuentran directa o indirectamente afectados por las ramificaciones.

Aquí vuelven a entrar los medios, quiénes solían guiarnos en las tinieblas, y con quienes Elon Musk decidió pelearse públicamente tras su compra de Twitter. Desde el aspecto más básico, y matemáticamente frío, los medios enfrentan un problema doble, altos costos y bajos ingresos. Por un lado, hacer buen periodismo es caro, en términos de recursos humanos e instrumentos técnicos. Por otro, las audiencias se encuentran menos dispuestas a pagar por información.

Para resolver este problema, la mayoría recurrió a una serie de estrategias simples con el objetivo de mejorar sus balances, a grandes rasgos:

  • Editorializar: identificarse con un espacio ideológico, adoptar una línea editorial afín y apelar a audiencias con un mismo sesgo.
  • Suscripciones: limitar el acceso al contenido a aquellos que paguen un fee mensual o anual.
  • Click-baiting: capturar tráfico online mediante títulos estrambóticos para generar visitas y aumentar los ingresos por publicidad digital.

El resultado de estas estrategias, salvo para unos pocos, es evidente: menos confianza, menos audiencia, menos ingresos. El circulo vicioso continúa. Rara vez se hace buen periodismo, se hace lo que se puede. Los medios terminan peleándose por migas y las personas quedan a merced de la desinformación.

Carl Bernstein, periodista del Washington Post que descubrió el escándalo Watergate, sostuvo en repetidas ocasiones que el principio guía de su profesión debe ser la búsqueda de la “mejor versión obtenible de la verdad”. La situación actual de la industria dista de la noble persecución, aunque sea ideal, de la objetividad.

En suma, las redes sociales no democratizaron el periodismo, lo anarquizaron; y los medios han perdido calidad, cedido terreno o se han entregado a intereses espurios y pensamientos tribales. ¿Quienes pagan los platos rotos? La gente de a pie, que tiene que formar opiniones y tomar decisiones con información incompleta, sesgada o directamente incorrecta. Esto tiene efectos políticos, sociales y económicos de gran envergadura; a lo que se agrega un efecto psicológico individual preocupante, partiendo desde el aburrimiento y la sobresaturación, hasta la desconfianza generalizada, lo que socava aún más los pilares de nuestra convivencia.

Tenemos que lograr que las noticias vuelvan a ser interesantes; dejarnos impresionar por la realidad. Si no la aceptamos, y hacemos un esfuerzo por comprenderla objetivamente, entonces resulta difícil generar los cambios positivos que este mundo necesita.

En Busca de Soluciones Modernas

De todo este razonamiento, y varias ideas más, surgió eWire: el futuro de las noticias, una plataforma que busca llevar a la gente al lugar de los acontecimientos, permitirles participar de lo que está ocurriendo alrededor del mundo desde la comodidad de sus hogares, con la emoción intacta y una mayor certeza en la veracidad de lo que están consumiendo.

Comenzamos a desarrollarla en el 2021, proponiéndonos democratizar el periodismo sin sacrificar la credibilidad. La esencia de su funcionamiento es la generación de interacciones horizontales entre los usuarios, permitiendo que aquellos que se encuentran en proximidad geográfica colaboren cubriendo y verificando noticias juntos, similar a la manera en la que Waze detecta la presencia de obstáculos o demoras en una ruta determinada.

Esto no solo otorga un mayor grado de verificabilidad a la información, dado que otros eWirers cercanos avalan la existencia de los acontecimientos, sino que permite ver diferentes puntos de vista y seguir el desarrollo de los sucesos de principio a fin. Historias completas y dinámicas enfocadas en hechos concretos; de allí la referencia en nuestro nombre al tradicional cable de noticias.

Con miras a alentar una sana convivencia entre los usuarios, incorporamos un puntaje de credibilidad que visibiliza en un semáforo el grado de confiabilidad de la información que aporta el usuario en función de su comportamiento previo. Sumamos además un mapa que permite explorar qué está ocurriendo cerca tuyo y alrededor del mundo de forma entretenida.

La frutilla del postre: recompensamos el buen trabajo periodístico. eWire cuenta con un marketplace integrado que le permite a medios registrados adquirir coberturas con diferente grado de exclusividad. El ingreso se deposita automáticamente al usuario que cubrió la noticia en una billetera virtual de su elección. Esto no solo incentiva el buen periodismo, sino que reduce costos de cobertura para los medios y fideliza su audiencia convirtiéndolos en proveedores de contenido.

Recién estamos arrancando, queda mucho por hacer aún, el margen de perfectibilidad es enorme y el camino largo. Hay bastante por corregir y mejorar, por lo que necesitamos de la confianza y paciencia de nuestros primeros eWirers. Sobre todo, necesitamos de su continua queja, crítica y sugerencia constructiva.

Creo profundamente en nuestra misión: cambiar el mundo, mostrándolo tal cual es. Por eso los invito a descargarse eWire y salir a contar las historias que acontecen alrededor suyo. En palabras de otro titán del periodismo, Dan Rathers, ¡Coraje!

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Iñaki Martínez Soria

Hola, me llamo Iñaki Martínez Soria, soy licenciado en Ciencia Política por la Universidad de San Andrés (con honores). Me desempeñe en diferentes roles en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Nación, el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires y la Jefatura de Gabinete de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cuento también con experiencia en el sector privado, más específicamente en una empresa global de due diligence y compliance. En el año 2021 fundé eWire, una startup que desarrolló una plataforma para la generación y verificación colaborativa de noticias con un marketplace integrado para su venta a medios. eWire busca aumentar la calidad del contenido noticioso, reducir el nivel de fake news y abaratar los costos de cobertura para medios a través de una combinación de herramientas de geolocalización, gamification y difusión de incentivos.

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