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Sebastián Maril

CEO de Fin.Guru. Especialista en deuda soberana, provincial y corporativa emitida en los mercados internacionales. Escribe sobre política norteamericana. MBA de la Escuela de Negocios de Thunderbird, Arizona.

En la mañana del 16 de septiembre de 1992, desde la ciudad de Nueva York, un astuto inversor de 62 años puso de rodillas al sistema monetario británico. Hoy, esta persona tiene un nuevo objetivo: Donald Trump.

En una presentación ante la Comisión Nacional de Valores de nuestro país, Pampa Energía informó que el pasado 16 de diciembre fue informada sobre un pedido formal que había realizado la SEC, el ente regulador norteamericano.

El 2016 pasará a la historia como el año que Argentina regresó a los mercados internacionales tras años de litigio con los holdouts y emitió niveles récord de deuda. El tiempo dirá si una vez más nuestra maldita costumbre de endeudarnos para después no poder pagar, se vuelve a repetir.

El nuevo contexto económico internacional obliga a los referentes del mercado a dar el primer paso para mostrar al resto cuál es el nuevo costo de endeudamiento después de la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y después de la suba de las tasas de interés.

Trump revela exactamente lo que piensa cada vez que habla. No es político, no da vueltas, pero es necesario interpretarlo bien para entender cómo gobernará durante los próximos cuatro años.

Las empresas argentinas han emitido deuda en diferentes monedas por un total de USD 7.400 millones en 2016 y ya arrancan el 2017 con necesidades cercanas a los USD 2.000 millones.

Tal vez la mejor manera de comprender al presidente-electo Donald Trump sea analizar el contenido de su libro escrito en 1987 y titulado “El arte de un acuerdo”.

Aquellos que dicen saber y conocer, analizaron la campaña presidencial norteamericana de una manera muy superficial, tomando los exabruptos de Trump como motivos suficientes para desacreditarlo y tomando el apellido “Clinton” como justificativo para merecer un mandato presidencial. Por este motivo, fallaron grotescamente en sus predicciones.