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Septiembre 07, 2019

No sirve reperfilar la deuda por un simple motivo

Sebastián Maril

Nunca hemos sido capaces de pagar nuestras cuentas sin ayuda internacional

Existe una realidad con la que los mercados están claramente de acuerdo: Argentina no puede pagar sus deudas…otra vez.

En su historia, Argentina ha caído en cesación de pagos en ocho ocasiones, dos de ellas en los últimos 19 años. Todos recordamos el reciente desfile de acreedores por la corte neoyorquina del ya fallecido Juez Thomas Griesa reclamando que Argentina devuelva sus inversiones. Los contribuyentes argentinos pagamos más de USD 10.000 millones en sentencias favorables a aquellos acreedores que no optaron por reestructurar su deuda.

Hace pocos días el Ministro de Hacienda Hernán Lacunza, anunció que el Gobierno buscará “reperfilar” su deuda para aliviar la carga de vencimientos en el corto plazo. Reperfilar es una forma relativamente suave de reestructurar la deuda soberana en la que el plazo de los vencimientos que tiene un Gobierno se extienden, pero el pago de intereses y el pago del capital invertido no se reducen. 

Pero existe un problema: Reperfilar la deuda implica que un Gobierno debe poner en orden sus cuentas y así recuperar la capacidad de pago. ¿Alguien puede decirme cuándo el Estado puso en orden sus cuentas? 

Nunca lo hizo y por este motivo Argentina tendrá muchos problemas para convencer a sus acreedores que postergar los vencimientos la ayudará a mejorar sus finanzas. Nuestro país siempre ha sido un deudor que no ha mostrado una sólida capacidad de pago como tampoco se ha esforzado por ordenar sus cuentas públicas. Periódicamente, Argentina entra en una crisis crediticia como la que estanos viviendo hoy.

Argentina no tiene otra alternativa que comenzar un nuevo, largo y muy complejo proceso de reestructurar su deuda para aliviar la pesada mochila de piedras que lleva en sus espaldas. Las reestructuraciones soberanas rara vez son amigables ya que los acreedores luchan (muchas veces en las cortes internacionales) por recuperar la mayor cantidad del dinero invertido.

Es hora que Argentina "ponga su casa en orden” y baje el elevado gasto público porque nunca hemos sido capaces de pagar nuestras cuentas sin ayuda internacional

 
 

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