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Octubre 04, 2019

WeWork: Cuando una vedette de Silicon Valley choca con banqueros de Wall Street

Sebastián Maril

En tan sólo 30 días, WeWork pasó de ser el nuevo unicornio próximo a colocar sus acciones en una operación histórica, a hablarse de una posible bancarrota tras la estrepitosa caída de su valuación y fallida OPI.

WeWork en poco tiempo se convirtió en el símbolo de la audacia de Silicon Valley que con sus proyectos desafían las leyes de la economía y de los mercados.

La empresa neoyorquina era un unicornio, una potencia invencible creada por cantidades industriales de dinero aportado por entusiasmados y ambiciosos inversores. En nueve años, la empresa revolucionó el espacio de trabajo diseñando y construyendo innovadores edificios donde emprendedores y empresas puedan compartir oficina y hacer negocios. Llegó a administrar 4,5 millones de metros cuadrados de oficinas en 32 países. Hace dos meses, WeWork era la startup más valiosa de los EE.UU. y estaba lista para cotizar en bolsa con una valuación inicial de USD 47.000 millones.

Pero algo ocurrió camino al paraíso y esta semana, la nueva vedette de Silicon Valley, chocó con los banqueros de Wall Street.

LA NUEVA VEDETTE

WeWork es una empresa inmobiliaria considerada como una startup tecnológica perteneciente y encubada en Silicon Valley.

En mayo de 2008, Adam Neumann, nacido en Israel, y Miguel McKelvey, nacido en Estados Unidos, establecieron GreenDesk, un "espacio de coworking ecológico" en el barrio neoyorquino de Brooklyn. En 2010, Neumann y McKelvey vendieron GreenDesk y fundaron WeWork, e inauguraron su primera ubicación en el distrito de SoHo, en Manhattan. Desde ese momento, WeWork no detuvo su incesante crecimiento en el sector inmobiliario.

Respaldado financieramente por el gigante japonés, SoftBank Group, WeWork se especializa en el desarrollo de espacio inmobiliario. Desde 2010, la empresa ha realizado 14 rondas de financiamiento, obteniendo USD 12.400 millones para invertirlos en sus numerosos desarrollos inmobiliarios. Además de SoftBank (con el 29% de las acciones), WeWork cuenta con el apoyo de empresas, bancos y fondos como Fidelity, Goldman Sachs y Glade Brook Capital entre otros.

La influencia y el control de Neumann sobre WeWork han sido un punto débil de la empresa y recientemente comenzaron a ser un problema. El oriundo de Israel, tiene un estilo agresivo de liderazgo, y una vida personal plagada de escándalos muy criticados por los accionistas e inversores. Neumann ha realizado operaciones financieras dudosas con su propia empresa y nombrado a familiares a cargos ejecutivos en WeWork. Esto, en EE.UU., es inaceptable.

Pero lo que importa es el dinero y, a pesar de estas diferencias entre la empresa y sus accionistas, el 14 de agosto pasado, WeWork presentó en el ente regulador de los mercados de los EE.UU. (la SEC), la documentación necesaria para ofrecer sus acciones al público. En ese mismo instante, comenzó la cuenta regresiva para el lanzamiento de la Oferta Pública Inicial (OPI) de WeWork, una empresa valuada en USD 47.000 millones.

En las presentaciones ante la SEC, la compañía mostró al mundo la primera mirada oficial a sus balances, revelando miles de millones en pérdidas. Según los balances presentados, en 2016, WeWork perdió USD 429 millones (ventas por USD 436 millones), en 2017 esa pérdida aumentó a USD 890 millones (ventas por USD 890 millones) y en 2018, la empresa perdió USD 1.600 millones con ventas de USD 1.800 millones. Durante los primeros seis meses de 2019, la empresa registró una pérdida de USD 690 millones y ventas por USD 1.500 millones.

La combinación de pérdidas acumuladas superior a las estimadas con otros factores que incluían la relación de Neumann con sus principales inversores, fue la gota que rebalsó el vaso. Inmediatamente después de la publicación de los balances el 14 de agosto, Silicon Valley chocó con Wall Street.

LOS BANQUEROS DE WALL STREET

En tan sólo 30 días, WeWork pasó de ser el nuevo unicornio próximo a colocar sus acciones en una operación histórica, a hablarse de una posible bancarrota tras la estrepitosa caída de su valuación y fallida OPI. Neumann pasó de ser el próximo Jeff Bezos o Mark Zuckerberg, a ser despedido como CEO de la empresa que él mismo fundó. Esta semana, WeWork protagonizó una de las caídas más bochornosas de la historia de Wall Street que, a partir de hoy, pide a sus nuevos ejecutivos más responsabilidad, mejor gestión, menos escándalos personales y una estrategia de negocios bien diseñada.

Para muchos, el modelo de negocios de WeWork no funciona y necesita un ajuste de tuercas. Necesita una nueva dirección liderada por alguien nuevo. La empresa “quema dinero” más rápido que un incendio en un bosque seco en plena temporada de verano. WeWork debe más dinero del que tiene garantizado por las ventas de sus servicios y esto asusta a sus inversores.

Neumann deja su puesto después de unas semanas de idas y vueltas con inversores y con Wall Street en general, que había mostrado mucho interés en su OPA. Permanecerá en la empresa pero cederá su control.

Los “banqueros” ahora buscarán recortar gastos, limitar crecimiento e iniciar una nueva ronda de financiamiento para llegar a fin de año con algo de efectivo en el banco. WeWork asegura que volverá a ofrecer sus acciones en el corto plazo, sin poder especificar cuándo.

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