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Diciembre 24, 2019

Solo Wall Street puede impedir la reelección de Trump

Sebastián Maril

El Presidente norteamericano siempre ha mostrado una notable obsesión con Wall Street, tal vez más marcada que cualquiera de sus predecesores.

Existe un dicho en el ámbito político de los Estados Unidos que dice que solo Trump puede detener a Trump. Aunque esta afirmación posee un alto grado de veracidad, es muy escasa la probabilidad que el actual residente de la Casa Blanca genere heridas políticas autoinfligidas que puedan impedir su reelección. Trump ha mostrado ser inmune a cualquier escándalo, controversia o polémica que ha enfrentado durante sus casi tres años de presidencia, sin importar si fueron generadas por él mismo o por la oposición. Eventos que han terminado prematuramente con la carrera política de numerosos funcionarios en la historia de los EE.UU., a Trump no solo parecieron no afectarlo, sino que lo han fortalecido continúa gobernando como el primer día de su presidencia.

Sin embargo, de la misma manera que el gran René Goscinny decía que los Galos solo temen que el cielo se les caiga sobre sus cabezas, Trump solo teme que Wall Street entre en una corrección durante el año de su reelección.

Si observamos bien de cerca, el Presidente norteamericano siempre ha mostrado una notable obsesión con Wall Street, tal vez más marcada que cualquiera de sus predecesores. Motivos no faltan. Según un reporte publicado cada tres años por la Reserva Federal de los EE.UU., el 51,9% de los norteamericanos invierte directa o indirectamente en acciones que cotizan en la Bolsa. Trump sabe muy bien que Wall Street es el termómetro del humor del electorado inversor y marca el rumbo de la economía que afecta directamente al electorado que no invierte en los mercados. Comprende a la perfección que su reelección se mueve al compás de lo que ocurre en Wall Street.

Utilizando su herramienta de comunicación favorita, en reiteradas ocasiones, Trump ha dejado bien claro que gracias a sus políticas económicas, Wall Street hoy cotiza en territorio récord y que la economía muestra ser una locomotora imparable. Desde que llegó a la presidencia en enero de 2017, los principales tres índices bursátiles del país, el Dow Jones, el Nasdaq y el S&P 500, no han detenido su tendencia alcista, a pesar de la disputa arancelaria con China y de otros eventos geopolíticos que ocurren y han ocurrido durante su presidencia.

Como si esto fuera poco, el desempleo ha caído desde 4,7% a 3,5% igualando un mínimo histórico de los últimos 50 años. En sus tres años como Presidente de los EE.UU., Trump ha creado 5,9 millones de puestos de trabajo o un promedio de 2 millones durante cada uno de sus casi tres años que lleva habitando la Casa Blanca. Los afro-americanos y los latinos, gozan de la mejor tasa de desempleo de la historia, mientras que el desempleo entre las mujeres es el menor desde 1953.

Otro tema que fortalece la hipótesis de una reelección casi asegurada, es la realidad que hoy, el Partido Demócrata, no ofrece un grupo de candidatos a Presidente que genere entusiasmo en la población. Según una reciente encuesta publicada por USA TODAY/SUFFOLK UNIVERSITY, si las elecciones se celebrasen hoy, Trump vencería a los cinco principales Demócratas por al menos tres puntos porcentuales. Es cierto que las encuestas a 10 meses de las elecciones pueden cambiar mucho, pero a pesar de la creciente nivel de controversias atribuidas a Trump y en pleno juicio político, el Presidente norteamericano no muestra señales de deterioro en la opinión pública y se encamina a una casi segura reelección. Solo Wall Street puede detenerlo.

Corrección bursátil

Los llamados “expertos” anticipan que Wall Street sufrirá una corrección bursátil en 2020 pero aun no han pedido disculpas por haberse equivocado anteriormente prediciendo recesiones económicas, suba en las tasas de interés y correcciones bursátiles que nunca llegaron. Sin embargo, siguen insistiendo y algún día acertarán. ¿Será en 2020 ese año? Ese es el temor que tiene Donald Trump.

Algunos de los principales estrategas de Wall Street están nerviosos por el próximo año, y con buenas razones. Utilizan ratios financieros, estadísticas históricas y un creciente nivel de recompras de acciones de las mismas empresas, para justificar que cualquier punto y coma fuera de lugar, daría comienzo a una venta indiscriminada de acciones. Añaden al “cóctel” la actual crisis política en los EE.UU. y la incertidumbre geopolítica a nivel mundial, para argumentar a favor de una inminente corrección bursátil. Y lejos de la verdad no están.

Trump entiende que Wall Street no detiene su marcha porque la economía norteamericana tampoco detiene su marcha. Y no hay peor momento para enfriar una economía de manera intencional que durante un año electoral. Esta realidad, lleva a muchos gurúes de Wall Street a concluir que hoy predomina un exitismo desmesurado sobre la solidez de la economía norteamericana, que, muy lejos de mostrar claras señales de debilidad, favorece la instalación de una falsa sensación de robustez bursátil. Pero es muy difícil evaluar con claridad si Wall Street rápidamente puede mostrar fragilidad ante cualquier contratiempo o si estructuralmente puede soportar cualquier embestida de aquellos que buscan tomar ganancias y beneficiarse de una crecida histórica en los valores de las acciones.

Una nación con la mitad de la población invertida en acciones que cotizan en Wall Street, cualquier deterioro en los índices bursátiles rápidamente se verá reflejado en sus respectivos estados de cuenta y, como es tradición, culparán a la Casa Blanca. A medida que Wall Street entra en una corrección, la economía lo sufrirá y esto también se verá reflejado en los principales índices económicos, empezando por la tasa de desempleo y por el crecimiento del PBI. La población, ya sea inversora o no, notará este deterioro generalizado en la economía de su país y castigará al Presidente de turno en las urnas.

Hace tan solo dos meses, los expertos nos adelantaban una inminente recesión en los EE.UU. cortesía de la curva invertida de los rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano. Eso ya es historia. No aplica más. Ahora anticipan una corrección en Wall Street en algún momento de 2020. Nadie sabe si esta vez acertarán o si una vez más la tirarán por arriba del travesaño. La única certeza es que si realmente las acciones muestran un marcado deterioro en su valor, se activará un efecto dominó en la economía de los EE.UU. que culminará con un posible voto castigo en noviembre de 2020.

Wall Street es el único que puede parar la reelección de Trump.

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