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Enero 14, 2020

¿Hacemos ruido a ver si Wall Street se asusta?

Sebastián Maril

Wall Street no se formó ayer y sabe leer muy bien cualquier jugada que la República Argentina esté intentando hacer para apurar un acuerdo por la deuda soberana.

No hay mal que por bien no venga y el rápido deterioro de la economía argentina, puede ser una muy buena noticia para Argentina que busca reestructurar su deuda. ¿Puede ser esta la estratégia del Gobierno?

El 2019 culminó con un marcado optimismo en los mercados internacionales que se vio reflejado durante los primeros días del corriente año. Las acciones argentinas, los ADRs y los bonos soberanos como también los provinciales, mostraron que, aparentemente, Wall Street estaba dispuesto a confiar en el proceso de reestructuración de la deuda que el Gobierno empezaba a encarar.

Pero, como ocurre siempre en una economía emergente, cualquier punto y coma fuera de lugar, abre las puertas para que los inversores tomen ganancias y vendan indiscriminadamente bonos y acciones argentinas. Esto es exactamente lo que ocurrió esta semana.

En primer lugar, el Ministro de Economía, Martín Guzman, anunció que la Casa Rosada no tiene contemplado enviar ayuda financiera a la Provincia de Buenos Aires para que esta haga frente a los próximos vencimientos de deuda. Tal vez haya sido un error de principiante o tal vez una jugada calculada que pronto podría dar sus frutos. Sea cual sea la estrategia del Gobierno, los dichos del Ministro de Economía lograron que el lunes los bonos soberanos cayeran hasta un 8% arrastrando así a la plaza bursátil local.

Acto seguido, y para rematar la afirmación del Ministro Guzmán, la Provincia de Buenos Aires el martes publicó una Solicitada en los matutinos del martes, lanzando un “Llamado de Consentimiento” para que los acreedores internacionales de un bono específico emitido en 2011 por la Provincia, acepten postergar el cobro de USD 250 millones en capital más intereses hasta el mes de mayo. El pago estaba previsto para el 26 de enero. El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, de esta manera confirma que, por ahora, no tiene los fondos suficientes para pagar a sus acreedores.

Tal vez todo este ruido, que está causando una marcada caída en la cotización de los activos argentinos, sirva para alertar a Wall Street que, si no apura un acuerdo por la reestructuración de la deuda argentina, la economía argentina podría deteriorarse mucho y muy rápido, perjudicando aun más el inminente acuerdo con los bonistas argentinos. Para que Wall Street y el Gobierno obtengan los mejores términos y condiciones en una negociación por la deuda soberana, esta debe ser rápida. De lo contrario, el mercado notará el deterioro del país causado por una prolongación en las negociaciones.

Pero recordemos algo: Wall Street no se formó ayer y sabe leer muy bien cualquier jugada que la República Argentina esté intentando hacer para apurar un acuerdo por la deuda soberana. La Provincia de Buenos Aires necesita que el 75% de los acreedores acepten el “Llamado de Consentimiento” para poder así postergar el pago previsto para el 26 de enero. Si a los 10 días de haberse cumplido la fecha de pago, la PBA no tiene acuerdo con sus acreedores y no realizó el pago, caerá oficialmente en default. ¿Estarán dispuestos el Presidente Alberto Fernández y el Ministro Martín Guzmán a que su principal provincia caiga en cesación de pagos a pocos meses de haber llegado al Gobierno, o retrocederán en su afirmación y le girarán a la PBA los fondos necesarios para cumplir con los vencimientos?

Pronto conoceremos las respuestas a estas dos preguntas. Pero si el Gobierno hace ruido para asustar a Wall Street, se equivoca.

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