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Enero 06, 2020

La era de Soleimani ha terminado

Sebastián Maril

Nadie anticipó semejante ataque que muy probablemente cambie la geopolítica internacional y la reacción de los mercados ante futuros nuevos eventos en la región.

El General iraní Qasem Soleimani era, tal vez discutiblemente, el hombre más temido en el Medio Oriente. Fue el arquitecto de las operaciones clandestinas y militares de Teherán en el extranjero y Jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní. Soleimani supervisó personalmente una red internacional terrorista que manejaba las profundas arcas del Gobierno iraní, y lo hacía con total impunidad internacional. Occidente sabía muy bien quién era el General Soleimani.

La semana pasada, Qasem Soleimani fue asesinado en Bagdad por un ataque de drones norteamericanos como un acto de venganza por meses de ataques contra bases de los EE.UU. en Irak, por la muerte de un contratista estadounidense el pasado 27 de diciembre y por la toma de la Embajada de los EE.UU. en la capital iraquí en 31 de diciembre.

Durante años, el ejército de los EE.UU. mantuvo una estrecha vigilancia sobre el General iraní. Todos los días, lo seguía de cerca. Hasta el jueves de la semana pasada, la Casa Blanca de Bush, de Obama y de Trump, habían optado por no actuar sobre él. Durante años, Estados Unidos lo responsabilizó de la muerte de cientos de miembros de su ejército en Irak, pero por temor a la gravedad de las posibles represalias de Irán, administraciones Republicanas y Demócratas se mantuvieron al margen de tomar una decisión que pudiera alterar el Medio Oriente.

Sin embargo, el viernes por la madrugada, EE.UU. perdió la paciencia y dio la orden de atacar a la caravana de Qasem Soleimani mientras abandonaba el Aeropuerto Internacional de Baghdad en Irak.

Nadie anticipó semejante ataque que muy probablemente cambie la geopolítica internacional y la reacción de los mercados ante futuros nuevos eventos en la región. A partir de hoy, las principales plazas bursátiles del planeta, relacionarán la inestabilidad en Medio Oriente con el ataque a Soleimani.

Para muchos, la muerte del líder revolucionario iraní se asemeja a la muerte de Osama Bin Laden en 2011. Ambos considerados como terroristas por los EE.UU. por haber participado en el asesinato de miles de estadounidenses. Ambos auto-declarados enemigos de occidente y principalmente de todo aquello que esté relacionado con los EE.UU. Y ambos, antes de sus respectivas muertes, planeaban nuevos ataques a blancos norteamericanos. La muerte de Bin Laden, dio comienzo a las actividades terroristas de ISIS y la desaparición de Soleimani posiblemente genere una reacción similar en un sector de la población iraní.

La era de Soleimaini ha terminado, y ni una sola persona lo predijo. Ni una sola persona sabe lo que sucederá como resultado de este ataque para la región o para el mundo. Esto preocupa a Wall Street y a los mercados en general, quienes actualmente gozan de más de 10 años de un rally bursátil sin precedentes. Para los especuladores, el riesgo de represalias de Irán sobre blancos norteamericanos y/o israelitas alrededor del mundo, puede ser mayor que vivir en un mundo sin uno de sus principales terroristas.

Por ahora, los mercados vivirán una tensa calma si realmente se lo puede llamar así. La volatilidad crecerá en las semanas posteriores a la muerte de Solemaini y después se adaptarán a una realidad hoy desconocida. Por el momento, las economías mundiales continúan siendo sólidas y el optimismo en 2020, hasta la semana pasada, era indiscutible. Ahora Wall Street está recalculando sus pronósticos y busca entender qué ocurrió en situaciones similares anteriores.

La decisión de Donald Trump de acabar con la vida de Qasem Soleimani utilizando a las fuerzas armadas, no es la primera de un líder norteamericano. Recientes presidentes han ordenado la muerte de buscados terroristas que de alguna manera habían participado en la muerte de ciudadanos de los EE.UU. o habían perpetuado ataques a blancos norteamericanos en el exterior. Clinton (Ahmed Salim Swedan, Ahmed Mohammed Hamed Ali), Bush (Mohammed Atef, Jamal Ahmad Mohammad Al Badawi), Obama (Osama Bin Laden) y Trump (Qasem Soleimani, Abu Bakr al-Baghdadi), son algunos de los más notables terroristas buscados por los EE.UU que han muerto por decisión de la Casa Blanca. Es cierto que ninguno portaba un rango oficial de un Gobierno legítimo como lo hacía Soleimani. Pero un terrorista es un terrorista y para los EE.UU., sin importar su Presidente, es prioridad resguardar las vidas de sus ciudadanos.

En los años posteriores a las muertes de estos terroristas, especialmente la de Bin Laden, Oriente Medio se convirtió en un lugar mucho más violento, marcado por el colapso de estados, la aparición de guerras cada vez más brutales y la latente realidad que el terrorismo contra occidente no se ha detenido. Pero los mercados internacionales, continuaron con su pronunciada tendencia alcista, salvo ciertos períodos de corrección.

No esperemos que la desaparición de Qasem Soleimani vaya a tener un resultado diferente y no esperemos que, después de la conmoción inicial, las principales plazas bursátiles del planeta se muevan exclusivamente al compás de la incertidumbre que genera esa región del planeta. Solo una guerra cambiaría el actual optimismo bursátil mundial.

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