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Enero 06, 2020

Qué mirar para invertir bien en 2020

Darío Epstein

Commodities y mercados emergentes, entre lo más atractivo.

Si nos remontamos a fines del 2018, nadie esperaba el rendimiento que tuvieron las acciones en 2019 en Wall Street. Recordemos: estábamos en medio de una corrección de precios, con expectativas de desaceleración, suba de tasas y la Reserva Federal restando liquidez. La relación de rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano 2 años y 10 años se llegó a invertir. Cuando la curva de rendimientos se invierte en un país que no tiene riesgo de default, es decir cuando un bono corto rinde más que un bono largo (ilógico en condiciones normales), se trata de un indicador de posible recesión en el horizonte cercano porque los inversores se vuelcan todos al tramo largo de la curva ya que esperan que la autoridad monetaria baje la tasa de interés más agresivamente.

A eso se sumó la pelea comercial con China. Esta disputa impacta de lleno en el crecimiento mundial, dado que entre los dos países representan el 40% del producto bruto mundial.

Luego de un comienzo errático, el índice S&P 500, que mide el rendimiento de las 500 empresas cotizantes más grandes de Estados Unidos, culminó con un incremento del 28,9%, el mejor resultado observado desde 2013 y muy cerca del récord de 1997, ayudado en gran parte por el cambio de política monetaria de la Reserva Federal y de los principales bancos reguladores mundiales.

La tasa de desempleo culminó el año en su nivel más bajo (3,5%) de los últimos 50 años, empujado por políticas monetarias laxas, rebajas de impuestos, eliminación de regulaciones a las empresas y un crecimiento constante de la economía norteamericana.

La Fed redujo su tasa de referencia en 2019 tres veces hasta el rango 1,5%-1,75%: esperamos que para 2020 no bajará las tasas ante la publicación de buenos indicadores económicos de coyuntura y adelantados de EE.UU. que pospondrían expectativas recesivas hasta el 2021. Actualmente, el mercado espera que permanezca estable al menos hasta diciembre 2020, post elecciones presidenciales.

El índice de todas las bolsas desarrolladas se apreció 25% en 2019. Pero ya no hay gangas en EE.UU.: hay un indicador muy sencillo para poder saber si las acciones están caras o baratas. Se trata del múltiplo de valuación en el que se toma lo que vale el capital accionario de una compañía en el numerador y se lo divide por sus ganancias: cuanto más alto, más caro es. El promedio ponderado de las ganancias del S&P 500 es de 21,7x (veces, o años) muy por encima de su promedio histórico. La continuidad del rally alcista global se daría con más selectividad y podría venir de la mano de los mercados asiáticos (Nikkei de Japón 18,8x) y europeos (con foco en el FTSE 100 del Reino Unido 18,4x).

Entre los emergentes preferimos a Asia (CSI 300 de China con una relación precio a ganancias de 14,5x) y Brasil, es decir los mercados de mayor capitalización, donde no vemos que el resto de Latam pueda tener un mejor rendimiento que el promedio. Los mercados emergentes se seguirán beneficiando por mayores flujos de capitales provenientes de países centrales en busca de rendimientos positivos: recordemos que un tercio de los rendimientos de renta fija a nivel mundial son negativos, sobre todo en Europa y en los tramos más cortos que incentiva a los inversores al riesgo. En 2019 el índice MSCI Emerging Markets ha tenido una suba significativa (+16%) y esperamos que siga la tendencia favorable.

En materia de commodities, esperamos que si se confirma una mayor debilidad del dólar pueda impulsar sus rendimientos, siendo el oro el mayor beneficiario. Desde ya, el factor determinante será la evolución de las negociaciones comerciales con China por su impacto en la demanda de productos agropecuarios y metales industriales. Hemos visto una recuperación en diciembre de todos los commodities a la par de una caída del dólar multilateral y avances concretos en la guerra comercial del G2: dichos factores podrían continuar, a pesar de la leve y continua desaceleración del crecimiento de China. Es fundamental que la administración de Trump logre concretar la fase uno del acuerdo comercial, al tiempo que se aguarda que dicha firma dé lugar al inicio de las conversaciones para la fase 2 que sería auspiciosa de cara a las elecciones presidenciales de 2020 y la reelección de Trump.

En renta fija de mayor riesgo o high yield (actualmente rindiendo 5% en promedio) vemos una compresión de spreads que podría llevar al promedio a bajar hasta 4,5%. Dicha mejora se vería sostenida por un creciente apetito al riesgo (dependiendo de la menor incertidumbre comercial con China) y la abundante liquidez global, aun en el escenario que la Fed mantenga sin cambios su tasa de referencia.

En cuanto a Argentina, el país se encuentra atrapado en su ciclo propio. Sin acceso a mercados voluntarios de deuda y con fuertes vencimientos de capital e intereses por delante, es inevitable una reestructuración de su deuda. Para poder analizar su atractivo como mercado, ya sea de renta fija o variable, habrá que esperar la dinámica y el resultado de esta reestructuración. Si será rápida o lenta, si será agresiva o amistosa y si la propuesta será cumplible en el tiempo. Es difícil conocer la reacción de los mercados si no se tiene algo más de información. Recién a partir de ese momento esperamos el plan económico, ya con un flujo de fondos cierto y un presupuesto aprobado por el Congreso Nacional.

 

Columna publicada previamente en Clarín.

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