Finguru

Iniciá sesión o registrate ahora mismo.

Registrate y descubrí cómo empezar a ganar dinero extra y dejá que tus ahorros trabajen por vos.

Abril 06, 2020

Qué esperar de los mercados después del peor arranque de la historia

Darío Epstein

El arranque del año fue muy malo y nadie sabe cómo seguirá la economía. Será clave la duración de la pandemia y la velocidad de reacción de los gobiernos.

Este ha sido el peor arranque de año que se tenga memoria en los mercados: Los índices bursátiles de los EE.UU., que representan más del 50% de la capitalización bursátil mundial, cayeron un promedio entre 20 y 22%, luego de haber estado incluso más del 30% abajo en el trimestre. Los emergentes anduvieron peor: cayeron 25% en dólares (20% moneda local), Brasil, perdió 35% mientras que China solamente bajó 9% (es un tema para analizar la reacción de los mercados chinos a la propagación de un virus que nació dentro de sus fronteras).

El petróleo, que valía no hace muchos meses 63 dólares el barril WTI, se derrumbó a la zona de los 20 dólares, al cierre del trimestre, motivado por la caída de la actividad mundial, el exceso de oferta y las peleas internas en la OPEP (más Rusia).

Los inversores salieron a comprar indiscriminadamente los bonos del Tesoro norteamericano, reduciendo así el rendimiento del título a 10 años por debajo de 1%. El dólar se fortaleció.

La volatilidad de los mercados, medida por el índice VIX, fue tal que hubo sesiones donde se llegó a niveles de pánico similares a los vividos durante la crisis hipotecaria de 2008 en EE.UU. y al quiebre de Lehman Brothers en 2009.

Los bonos corporativos de buena calidad crediticia también han sufrido una caída del 8% este año. Los bonos soberanos emergentes tuvieron una retracción del 13% y los corporativos de alto riesgo crediticio del 17%. Todas las emisiones de renta fija riesgosas, las acciones preferidas y bonos perpetuos de empresas importantes, también acusaron el impacto.

La propagación descontrolada del coronavirus, que sigue su camino letal en Europa y ahora en EE.UU., nos ha metido de lleno en una recesión global y está en duda cuán profunda y larga será.

El FMI ya afirmó que la recesión de 2020 podría ser peor que la de 2009. Las estimaciones de crecimiento mundial de The Economisthablan de una contracción del 2,2% en la economía global. Según el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), el PBI mundial caería 1,5%. El PBI de Europa caería 4,7% este año y el de EE.UU., 2,8%.

China apenas crecería 2,8%, mientras que cerró fuertemente su economía y le tomo 10 semanas recuperarse, hecho que es más difícil en democracias que en autocracias. Las estimaciones hablan que a EE.UU. le tomaría entre 3 y 4 meses detener las infecciones, con estimaciones propias de “entre 100.000 y 200.000 muertos" según pronóstico del principal experto en epidemias de la Casa Blanca. El número de solicitudes de desempleo de la semana pasada y los 6,6 millones de pedidos de esta semana, dos récords históricos consecutivos, fue un anticipo de lo que vendrá.

Las recientes estimaciones del PBI mundial del Bank of America muestran incluso algo peor: la economía mundial caería 2,7% este año, impactada sobre todo por un retroceso del 6% en EE.UU. y del 7,6% en la Eurozona. En China, donde se habla de rebote en forma de V, se estima un crecimiento de apenas 1,2%.

Si bien las proyecciones difieren en la fuerza de la caída, todas van en la misma dirección.

Escuchar al gerente de BlackRock, Larry Fink, decir que no vio nada parecido en 44 años no hace más que confirmar que la actual crisis es diferente. Según sus estimaciones, la economía mundial va a caer 11% en el primer semestre, con una pérdida de US$6 billones en el PBI. ¿Y el segundo semestre tendrá una recuperación en forma de “U”? El rebote de fábricas, ¿se replicará en los servicios? Aún cuando las poblaciones se recuperen de la pandemia a nivel médico, la economía tendrá que ver cómo lidiar con los temores de todos nosotros.

Reacciones y recomendaciones

Los principales países desarrollados aplicaron rápidamente medidas de estímulo, destacándose en el plano monetario el aumento en la compra de bonos por parte de la Reserva Federal (junto con un recorte de su tasa de referencia a 0%). Los bancos centrales de Inglaterra, Japón y Europa (BoE, BCE y BoJ) también actuaron rápidamente. Adicionalmente, decidieron destinar recursos fiscales para frenar la recesión en EE.UU. (por el equivalente al 9,3% del PIB), Alemania (4,5%), Canadá (9,3%), el Reino Unido (15,3%), junto con China, Japón, Francia e Italia.

China volvió a cierta normalidad y va reabriendo lentamente la circulación y su economía. Las cifras del PBI manufacturero son un ejemplo del rebote que tuvieron. Su industria ahora trabaja al 80% en promedio según estimaciones de algunos proveedores japoneses.

En ese contexto, nuestra postura de mercados sigue siendo plenamente conservadora.

Por supuesto hay algunos sectores que se benefician, entre ellos los laboratorios, empresas proveedoras de insumos médicos, plataformas de trabajo remotas, e-commerce en general, telecomunicaciones y empresas dedicadas al esparcimiento online (juegos en red). Asimismo, muchos gerentes de fondos están priorizando aquellas empresas con fuerte posición de caja, capacidad de accesos a mercados de crédito y generación de caja mensual.

En mercados emergentes, ratificamos nuestra recomendación de vender las acciones emergentes en general, así como los mercados fronterizos por el deterioro de las condiciones financieras internacionales y la abrupta caída del petróleo y los commodities en general. A eso se suma la iliquidez que podria profundizarse rápidamente y la falta de recursos de los países para ayudarlas en la crisis.

En monedas, ratificamos nuestra recomendación de seguir posicionados en el dólar. También el yen japonés y el franco suizo sirven como activos de cobertura.

¿Qué esperar para lo que queda del año? Más volatilidad en los mercados. Mohamed El Erian mencionó que mientras no se sepa la duración y el impacto de la pandemia, no sabremos qué tan profundo será el ajuste de precios en los mercados.

Otro tema a seguir de cerca: la ayuda que están dando los gobiernos centrales tarda un tiempo en llegar y ese desajuste es malo. Desde que se pide un seguro de desempleo hasta que se concreta puede tardar como entre dos y tres semanas.

Además, parte del paquete fiscal se presenta en etapas, cada una de las cuales lleva tiempos burocráticos.

No descartemos un estancamiento más prolongado y peligroso de la economía.

Un punto importante: es más fácil para los gobiernos negociar con empresas grandes o sectores bien representados, donde las necesidades de las dos partes son claras.

Uno de los grupos más desprotegidos serán las Pymes y las personas que viven de su actividad diaria o mensual. Este quizás sea el mayor desafío de los gobiernos, y se agrava en los países donde la economía informal es un porcentaje importante.

Difícil pensar hoy en el escenario post pandemia, cuando no está claro con qué nos encontraremos en materia de destrucción económica, empleos y empresas. Tampoco sabemos cómo quedara la relación entre las principales potencias mundiales, caso EE.UU., Europa y China, y cuánto afectará esto a la relación globalización/nacionalismo.

Mientras tanto, nuestro pequeño granito de arena es quedarnos en casa y evitar que se acelere la propagación del virus.

Columna publicada previamente en Clarín.

Puede interesarte...