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Junio 22, 2020

Utilicemos el indenture 2005 como endulzante y cerremos la reestructuración

Sebastián Maril

Si en vez de Argentina fuese Uruguay o Bolivia el que se encuentra reestructurando su deuda, los inversores no dudarían en aceptar una protección legal menos sólida

La República Argentina y sus acreedores en las últimas semanas han intercambiado propuestas para lograr una reestructuración de deuda soberana que sea sostenible para el país y atractiva para los titulares de bonos. El resultado está a la vista: hace tan solo cinco días, ambas partes rompieron negociaciones explicando mediante comunicados de prensa que los planes presentados no son ni sostenibles ni atractivos.

Sin embargo, el Gobierno mostró un marcado interés para seguir negociando al no cerrar el canje de deuda el 19 de junio como estaba previsto, extendiendo la fecha de cierre otros 35 días. Esta nueva extensión, la quinta, es la más prolongada e invita a concluir que el Gobierno prefiere negociar a declarar la reestructuración desierta. Las extensiones anteriores habían sido de 14, 11, 10 y 7 días.

Hoy podemos discutir durante un largo tiempo si ambas partes han presentado propuestas que se encuentran alejadas o cerca en términos económicos. Según un informe del Morgan Stanley publicado el 19 de junio pasado, Argentina y el grupo de acreedores que forman parte del Bondholder Group (BG) están a USD 2,5 (Valor Presente Neto calculado con una tasa del 10%) o a USD 2,2 (Valor Presente Neto calculado con una tasa del 12%). Según Morgan Stanley, el BG, formado por fondos como Gramercy y Fintech, está muy cerca como para “patear el tablero” y abandonar las negociaciones sin un acuerdo. Con un pequeño esfuerzo de ambos lados, llegan a buen puerto.

El banco de inversión norteamericano también explicó en su informe que los otros dos grupos de acreedores, el Exchange Bondholder Group (EBH) y el Ad Hoc Bondholder Group (AHB), han presentado propuestas conjuntas que se encuentran a USD 7,3 (al 10%) y a USD 6,6 (al 12%) de la propuesta argentina. Estos grupos están formados por fondos como BlackRock, Ashmore, Monarch y VR Capital entre otros. Para estos dos grupos, el tema económico no es el único tema que los separa y desean que Argentina ofrezca una protección legal frente a una futura (y probable) nueva crisis con la deuda soberana argentina.

A esta protección se la conoce como “Indenture 2005”.

Indenture 2005

Un Indenture es un contrato legal que refleja los términos y condiciones de una emisión de deuda u oferta de acciones. Todos los detalles relacionados con una venta de títulos de deuda o acciones de una empresa, se encuentran detallados en un indenture, también conocido como un prospectus.

La reestructuración de la deuda argentina, incluye dos grandes grupos de bonos: aquellos emitidos con el indenture 2005 (“Bonos K”) y aquellos emitidos con el indenture 2016 (“Bonos M”). Existen muchas diferencias entre ambos contratos y en estas diferencias radica la actual disputa entre los acreedores y el Gobierno argentino. Mientras los Bonos K poseen un indenture que protege más al inversor, los Bonos M poseen un indenture que protege más al emisor. En otras palabras, si existiera alguna disputa legal o conflicto técnico entre ambas partes que requiera el accionar de las cortes, el indenture 2005 permite a los titulares de bonos iniciar acciones legales de manera muy simple, mientras el indenture 2016, les pone una serie de trabas que limita los litigios iniciado por los acreedores.

Hoy Argentina busca emitir sus nuevos bonos bajo el indenture 2016 mientras que los fondos agrupados en el EBH y en AHB desean que los nuevos bonos se emitan bajo el indenture 2005. Para los fondos del BG, no existiría mucha diferencia ya que poseen exclusivamente Bonos M y estarían recibiendo nuevos bonos con similares protecciones.

Por este motivo, y viendo las diferencias económicas entre ambas partes, Argentina debería desistir de querer emitir los nuevos bonos reestructurados utilizando el indenture 2016 y ofrecerlos con los términos y condiciones estipulados por el viejo indenture 2005. Este “endulzante” no económico, muy probablemente ayude a ambas partes a acercar sus posiciones y lograr un acuerdo sin tener que modificar un sólo dólar más de la propuesta económica.

Es cierto que un país conocido por su interpretación irresponsable de los contratos internacionales como es Argentina, muy frecuentemente termina desfilando por las cortes internacionales. Si en vez de Argentina fuese Uruguay o Bolivia el que se encuentra reestructurando su deuda, los inversores no dudarían en aceptar una protección legal menos sólida. Sin embargo, como en frente se encuentra un emisor que rara vez ofrece garantías de un futuro sin problemas que requieran el accionar de las cortes, los acreedores demandan una protección que les permita recuperar sus inversiones sin trabas legales ni limitaciones burocráticas.

Ofrezcamos el indenture 2005 a todos los acreedores y evitemos conflictos en el futuro. Es la mejor manera de cerrar un acuerdo y reestructurar así la deuda soberana.

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