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Julio 20, 2020

Falsa grieta

Gustavo Ammaturo

Desde un punto de vista físico una grieta es una fractura larga y estrecha que divide un material que antes había estado unido.

Carl Gustav Jung fue un médico psiquiatra y psicólogo suizo contemporáneo con los inicios del siglo XX.

Numerosos aportes han realizado sus estudios y experiencias al entendimiento de las razones que movilizan al hombre en general y a su propio conocimiento. Tal vez el concepto sobre el “espejo” que vemos reflejado en los demás en las acciones o manifestaciones que rechazamos y compartimos inconscientemente sin reconocerlas como propias, sea de los hallazgos más significativos y clarificadores en el estudio de los patrones psicológicos de nuestros tiempos.

Otra de las deducciones con las que el Dr. Jung complementa sus interpretaciones es que «Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino», es decir que en la medida que dejemos de buscar esa parte que rechazamos del otro dentro de nuestro propio espacio, los efectos cuestionados seguirán haciéndose presente, una y otra vez.

En consecuencia observar que es lo que más nos provoca rechazo en los demás podría darnos la oportunidad de encontrar de lo que adolecemos o tal vez no reconozcamos de nosotros mismos.

Al igual que con las personas individualmente ocurre lo mismo con las sociedades y obviamente con los grupos de poder.

Cuando se definió el concepto de “grieta” en nuestro país, en relación a la diferenciación entre kirchneristas y antikirchneristas, fue la reedición de la antinomia peronismo - antiperonismo, yendo más atrás en el tiempo unitarios o federales.

En todas estas ocasiones la búsqueda de diferenciarse del otro recurrió a un mismo camino que los unía, sin distinción. La desvalorización del otro sin reconocer ningún logro positivo, la búsqueda de imponer conceptos sin escuchar, la defensa sin pensamiento de oponerse a cualquier propuesta o incluso a presentar malintencionadamente situaciones de la vida diaria como sucesos provocados por una u otra parte.

Desde un punto de vista físico una grieta es una fractura larga y estrecha que divide un material que antes había estado unido.

Existen estudios para analizar la “mecánica de la fractura” para descubrir cuales son las fisuras tolerables, o que no seguirán creciendo y para determinar cuál es el nivel máximo que se le puede exigir a una estructura.

Al igual que en el mundo material los hombres componemos estructuras sociopolíticas y económicas. También en paralelo existen procedimientos y circunstancias que permiten tapar esa grietas. Las crisis generalizadas o las catástrofes externas han servido en otras ocasiones de sustancia amalgamadora, al menos por un tiempo, de las diferencias que dividen.

En estos momentos que atraviesa el país, aprovechar de uno u otro lado para seguir socavando la grieta pone a las partes en extremos fundamentalistas, entendiendo por tal a que sus acciones se producen sin pensamiento, sin medir consecuencias, pues imponer sus posiciones y destruir al otro es lo más importante.

Nuestro país merece y demanda otra cosa.

Debemos ser muy cuidadosos al observar que las diferencias se vuelven grietas y que algunas supuestas grietas pueden ser en realidad fundamentalismos.

Frente a las diferencias se puede dialogar.

Frente a las grietas se pueden construir puentes.

En cambio el fundamentalismo solo sirve para la pelea y la pelea no sirve para nada.

Ambos lados de la grieta están compuestos por los mismos materiales, les guste o no. Podríamos pasarnos siglos, como lo hemos hecho, asignando responsabilidades sin resolver los problemas. Expulsando a los inteligentes, castigando a los trabajadores y premiando a los especuladores.

No seamos funcionales a esos pocos que se benefician con el fundamentalismo denominado falsamente grieta pues nos deja la falsa esperanza de que se puede dialogar y construir puentes.

Seamos conscientes y llamemos fundamentalistas a todos los que no dudan y sentencian sin proceso ni juicio en virtud de sus propios intereses. Quizas de esta forma nos demos cuenta que somos muchisimos mas los que queremos vivir en un país con un mejor destino.

 

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