Finguru

Iniciá sesión o registrate ahora mismo.

Registrate y descubrí cómo empezar a ganar dinero extra y dejá que tus ahorros trabajen por vos.

La Inclusión Financiera de la mujer en Argentina

Mujeres en carrera

Si bien se han hecho muchos avances en cuanto al rol de la mujer y su inserción laboral, todavía queda mucho trabajo por hacer.

Dentro de las poblaciones vulnerables o sub-representadas LAC (Latinoamérica y el Caribe), especialmente en materia de inclusión financiera nos encontramos las mujeres.

Esto se debe a cuestiones socio culturales por un lado (no solo en LAC sino en el mundo), en donde las estructuras patriarcales han asignado históricamente un lugar a la mujer como deber desenvolverse en el mundo “privado” de lo que hoy se ha visibilizado como “la economía de los cuidados”, y las tareas domésticas, mientras que los varones históricamente han participado del ámbito “público” de los negocios y la percepción del ingreso familiar principal. Esta dinámica histórica ha permitido visibilizar las acciones, trabajo, y dinero ganado por los varones puesto que son- como diría la psicóloga argentina Clara Coria pionera en estudios cualitativos de mujeres y dinero- “conquistas” visibles, y fácilmente valoradas porque con ellas (dinero) pueden comprarse bienes y servicios y demostrar un nivel socio económico.

Si bien se han hecho muchos avances en cuanto al rol de la mujer y su inserción laboral en el mundo público (refiriéndome a trabajar remuneradamente fuera del hogar, éste último también siendo un trabajo aunque no remunerado y poco reconocido por no ser tan evidente y visible como la percepción de dinero para comprar con bienes y servicios), y el liderazgo de la mujer en algunos puestos de decisión, seguimos siendo minoría en los mismos. No olvidemos también que somos minoría en dirección real de pymes, emprendimientos, y negocios en general.

La des-inclusión financiera de la mujer también se debe a factores incluidos en el reporte principal de PNUD, “Removiendo las Barreras de Inclusión Financiera de las Mujeres y otros grupos poblacionales en América Latina y el Caribe”, en donde aparece la temática de la no autonomía de la mujer. La autonomía de la mujer es definida en el documento previamente citado como “el grado de libertad que una mujer tiene para poder actuar de acuerdo con su elección y no con la de otros. En tal sentido, hay una estrecha relación entre la adquisición de autonomía de las mujeres y los espacios de poder que puedan instituir, tanto individual como colectivamente” (PNUD p.g, Naciones Unidas, citado en Lupica 2014).

Barreras para la inclusión financiera

Veamos entonces algunos aspectos que son barreras para la inclusión financiera basado en la falta de autonomía de las mujeres: A nivel regional Latinoamérica y el Caribe (LAC), una participación laboral del 52% vs. 76,6% de los varones; las mujeres están desempleadas en mayor medida (10,7%) que los varones (7,6%); los sectores en los que se emplean las mujeres son generalmente de baja productividad, como el empleo doméstico o no calificado, con precarias condiciones laborales. A esto se le suma que dedican 1/3 a 1/5 de su tiempo a tareas no remuneradas en el hogar. “La asignación tradicional del trabajo reproductivo a las mujeres condiciona sus posibilidades de participar en el mercado de trabajo”. (PNUD, p.9). Esto genera una menor posibilidad de participar individualmente en el sistema financiero, porque no tienen un ingreso propio, o si lo tienen es muy bajo.

La realidad es que hay factores restrictivos para la autonomía financiera de la mujer:

  • “Los costos de formalización de un crédito suelen ser más elevados para las mujeres que para los hombres, porque ellas tienden a soportar: a) una carga mayor de trabajo, especialmente en lo que respecta a las responsabilidades domésticas y familiares; b) restricciones sociales que limitan su movilidad al estar menos expuestas a ambientes distintos al doméstico, y c) la no disponibilidad de dinero efectivo para afrontar los gastos de tramitación de una solicitud de préstamo (PNUD, 2017)”.
  • La desigualdad en la distribución de derechos de propiedad y derecho a la tierra ocasiona que las mujeres no puedan acceder a préstamos garantizados con estos activos fijos por estar generalmente a nombre del varón. En este sentido, lo que afecta al acceso al crédito de muchas mujeres microempresarias no es tanto la carencia de propiedades, sino más bien la falta de titulación legal que le permita usarla como garantía (CEPAL, 2004).
  • Desventaja respecto de los hombres respecto a la educación financiera, lo que limita su conocimiento sobre las fuentes de financiamiento y cómo enfrentarse al sistema financiero.
  • La exigencia de avales o colaterales, y el permiso necesario de familiares varones. Las actitudes discriminatorias y la falta de información sobre la evolución de las mujeres en su inserción en el mercado por parte de las instituciones financieras (BID 2010).

Si las mujeres contarán con autonomía financiera e inclusión financiera, podrían participar del sistema financiero en una medida mayor de lo que lo hacen hoy. Podrían tener un negocio propio (como un emprendimiento), aprender a gestionar el riesgo, invertir, financiar grandes gastos; y desde la parte de sustentabilidad del desarrollo económico de un país, está comprobado que mujeres con capacidad de ganar y tomar decisiones de dinero, invierten en educación de su familia, salud y mejor alimentación.

Queda claro, entonces, que “la inclusión financiera puede ayudar a las mujeres a mejorar sus niveles educativos, a aumentar el gasto; mejorar los patrones de consumo de alimentos, salud y recreación, incrementar su participación en actividades económicas y mejorar ingresos (Kapper y Hess, 2016 en PNUD, p.10)”. Otro dato interesante es que si hubieran más mujeres en posiciones de alta dirección en el mundo financiero, existiría mayor Inclusión Financiera (IF) de las mujeres.

Hasta aquí vimos los beneficios que la IF puede traer a la mujer; pero no nos quedemos aquí. La IF traer beneficios al sistema financiero del país también. “Las mujeres pueden contribuir con la rentabilidad financiera de las instituciones mediante el financiamiento de sus negocios y mejorando la calidad de su cartera” (PNUD, p.11). Entonces, la IF puede convertirse en un círculo virtuoso. Pero para que esto suceda, la IF debe ser acompañada de Educación Financiera (EF).

Mediante la educación financiera, las mujeres pueden conocer más y mejor los productos y servicios que deben ser diseñados a medida de la clienta mujer, basado en sus necesidades y posibilidades. Es decir, que los productos y servicios de bancos, entidades financieras, deben tener una perspectiva de género hacia la mujer, si se desea que su IF sea efectiva, teniendo en cuenta que existe una brecha de género amplia en la región LAC en lo que se dispone a: brecha de género en ahorro, acceso al crédito, entre otros.

Hay 4 indicadores, según el documento PNUD que se analizan para saber el nivel de IF de la población: titularidad de una cuenta bancaria, disposición al ahorro, acceso al crédito, y educación financiera. Tengamos estos 4 puntos en mente para el análisis argentino que desarrollaré a continuación.

¿Qué sucede en el caso de Argentina?

Particularmente en el caso de Argentina, y apoyado en las mejores prácticas de políticas públicas que enuncia este documento PNUD, las ENIF (Estrategias Nacionales de Inclusión Financiera) de los países deben tener indicadores de género. En 2019 Argentina publica la ENIF, justamente incluyendo perspectiva de género: “como objetivo transversal, la ENIF contempla mantener una perspectiva de género y procurar la inclusión financiera de grupos específicos con mayor riesgo de exclusión, como jóvenes, adultos mayores, personas en el sector informal, migrantes, y refugiados”. (ENIF ARGENTINA, 2019, p.10). ENIF Argentina plantea que “la inclusión financiera reduce la vulnerabilidad de los individuos y empresas, al permitirles afrontar situaciones de emergencia económica mediante el uso de productos de ahorro, crédito y seguros” […] y “puede contribuir a la reducción de la pobreza” (ENIF ARGENTINA, 2019, p.13). El ENIF se centra en 3 métricas centrales: acceso, uso (pues no es lo mismo tener una cuenta bancaria que usarla) y calidad.

ENIF Argentina tiene datos desagregados por género, en donde se evalúa lo siguiente: “no se observa una brecha de género en el acceso a cuentas de ahorros (…). Un menor porcentaje de mujeres, sin embargo, tiene algún producto de crédito en alguna entidad registrada en el BCRA (Banco Central de la República Argentina)”.

2992020
2992020

En este segundo gráfico veremos que desde 2015 a 2018 ha bajado la brecha de género en cuanto al porcentaje de deudores sobre la población adulta. Pero… ¿a qué se debe esto? ¿A que las mujeres cancelan sus deudas antes, o que las mujeres no tienen acceso al crédito?… ¿y por eso tienen menos deuda?

2992020q
2992020q

Según las fuentes de PNUD las mujeres tienen menos acceso al crédito, por eso muchas veces no se puede contabilizar formalmente el porcentaje de deudores exacto, porque las mujeres piden créditos pequeños en instituciones de microfinanzas con microcréditos.

Para la inclusión de las mujeres y poblaciones des-incluidas financieramente, el ENIF argentino cuenta con 3 objetivos estratégicos:

  1. Completar y mejorar el acceso a cuentas de ahorro, crédito, medios de pago electrónicos, y seguros.
  2. Potenciar el uso de cuentas de ahorro, medios de pago electrónicos, y otros servicios financieros, como portal de entrada al sistema financiero.
  3. Mejorar las capacidades financieras de la población y la protección al usuario.

El punto 3, como mencioné previamente, es fundamental porque si las mujeres cuentan con mayor educación financiera podrán tomar decisiones acertadas con respecto a los productos financieros a seleccionar, podrán compararlos entre la oferta disponible, entre otros beneficios de selección apropiada de productos financieros.

Para que esto sea posible, ENIF Argentina plantea que hay que darle un nuevo foco a la educación financiera, generando un “enfoque personalizado, simple y accionable, oportuno, entretenido” (EFIF ARGENTINA, 2019, p.64), que se alinea justamente con lo que plantea el documento PNUD: “como sostenía Naciones Unidas en 2006, las características personales y culturales de los clientes potenciales, así como la educación y el lugar donde viven, parecen desempeñar un importante papel —con frecuencia desalentador— en la tarea de darle forma al uso de los servicios financieros por parte de la población pobre y de bajos ingresos” (Naciones Unidas, 2006, en PNUD, p.23).

Teniendo en cuenta que “las diferencias en las capacidades financieras no afectan a todas las mujeres por igual y que la participación activa de las mujeres en la planificación financiera familiar puede contribuir a reducir de forma considerable el impacto negativo de ser mujer” (PMNUD, 2019, p.39).

ENIF Argentina ha sido el marco, también, de la generación del Plan Nacional de Educación Financiera (PNEF), en donde se incorporarán contenidos de educación financiera en la curricular de las escuelas secundarias. “La educación financiera es una herramienta fundamental que permite dotar a la población de habilidades esenciales para la toma de decisiones informada y responsable” (ENIF Argentina, 2019 p.74). Esto también permitirá brindar protección a la consumidora financiera.

Y 4to, como objetivo transversal, la perspectiva de género, que permita justamente diseñar programas y políticas públicas basadas en evidencia que serán monitoreadas periódicamente para medir el progreso del impacto del ENIF.

Esto mismo se ve reflejado en el informe de IF del segundo semestre 2019 del BCRA: “A nivel de género, el acceso a productos de crédito presenta una brecha en detrimento de las mujeres de 5,8 puntos porcentuales (p.p.) de diferencia en el porcentaje de adultos con algún producto para cada género, mientras que a nivel geográfico, las provincias ubicadas por encima del promedio nacional en términos de acceso a financiamiento (49%) se encuentran dentro de las regiones Centro y Patagónica, mientras que el NOA, NEA y Cuyo se ubican varios puntos porcentuales por debajo” (IIF 2do semestre BCRA, 2019).

Por otro lado, indica que “La brecha de género no se observa sólo en la cantidad de hombres y mujeres que acceden al crédito, sino también en los saldos de financiamiento de cada género. En todos los tipos de financiamiento, excepto en los préstamos hipotecarios, se verifica una diferencia de saldos en detrimento de las mujeres. En tarjetas de crédito, el instrumento de financiamiento más utilizado, la diferencia entre el saldo promedio de hombres y mujeres alcanzaba el 30% en favor de los hombres. Por cada $1.000 de saldo de financiamiento que tenían los hombres, las mujeres registraban $769”(IIF 2do semestre BCRA, 2019).

Dentro del contexto pre-covid y covid, se han proporcionado apoyos a la mujer como la asignación universal por hijo, depositada en la cuenta bancaria de la mujer, y el IFE, o ingreso familiar de emergencia, durante COVID19, en donde los beneficiarios fueron:

  • Personas desocupadas,
  • Personas que trabajan en la economía informal,
  • Personas inscriptas en las categorías A o B del Monotributo,
  • Monotributistas sociales,
  • Trabajadores de casas particulares.
  • Personas que cobran Asignación Universal por Hijo o Asignación por Embarazo para Protección Social. En estos casos, el IFE se paga de forma automática a los titulares de las asignaciones, sin necesidad de hacer una solicitud previa.

Dentro de estas categorías se encuentra una masa crítica de mujeres, y especialmente mujeres en situaciones de vulnerabilidad.

Existen también iniciativas público privadas de educación financiera e impulso productivo a emprendedoras. Algunos bancos como COMAFI con su programa Te va bien Emprender Mujeres Online, o en el pasado Mujeres en Propósito; Woman del banco Santander que también ofrece programas de inclusión financiera de mujeres emprendedoras con su partnership con la ONG Promujer; Banco Nación Argentina y CAF han desarrollado programas para adultos mayores y beneficiarios de asistencias sociales accedan a herramientas interactivas con el fin de incrementar el conocimiento y uso de canales digitales y medios de pago electrónicos. FONCAP y coLab de PNUD están ofreciendo seminarios abiertos de inclusión financiera con el objetivo de generar espacios de intercambio y visibilización de desafíos, necesidades y posibles soluciones en materia de inclusión financiera.

Según un reporte del BBVA Argentina “para contribuir a la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible N°4 de las Naciones Unidas, que busca garantizar una educación de calidad para todos, en 2019 se lograron capacitar a 2.163 personas a través de cuatro iniciativas: Programa de educación financiera, taller de finanzas personales con Junior Achievement, Taller de inclusión financiera dictado por ANSES y concurso Mi primera empresa

¿Qué se necesita para la inclusión financiera de las mujeres?

Para la Inclusión Financiera de las mujeres los países de Latinoamérica y el Caribe necesitan:

  • ENIF con perspectiva y métricas de género
  • Indicadores de género en las evaluaciones de los bancos centrales
  • Publicación frecuente anual o semianual de nuevos reportes indicando las métricas de los indicadores indicados en el punto anterior
  • Productos y servicios diseñados para las sub-poblaciones de mujeres
  • Articulación de entidades públicas y privadas comprometidas con ENIF
  • Acceso a mejores trabajos con mejores condiciones y reducir la brecha salarial
  • Acceso a cuentas bancarias
  • Acceso a créditos sin colaterales o requerimientos fuera del alcance de la mayoría de las mujeres
  • Políticas de apoyo por la ocupación la economía del cuidado y tareas no remuneradas
  • Digitalización de servicios financieros y reducción e brecha digital de las mujeres
  • Simplificación de servicios financieros
  • Generación de un sistema de credit scoring no basado en titularidad de patrimonio
  • Educación financiera relevante, aplicable, y temprana
  • Reducción de techos de cristal y pisos pegajosos para acceder a puestos de dirección y cargos de liderazgo más allá de cargos medios
  • Mayor participación de mujeres en puestos en entidades financieras.

En resumen, es imperativo “remover las barreras de la IF de las mujeres y otros grupos vulnerables, en un enfoque integrado para el desarrollo sostenible” (PNUD, p.4).

 
 

Puede interesarte...