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Septiembre 07, 2020

Paraísos Fiscales e Infiernos Tributarios

Martín Litwak

Entrevistamos a Martín Litwak sobre su segundo libro “Paraísos fiscales e infiernos tributarios” y aprovechamos para conversar con él sobre otros temas vinculados a la planificación patrimonial internacional y a la tributación.

SOBRE EL LIBRO

En su segundo libro, Martín Litwak aborda temas como la competencia fiscal entre países, el uso de jurisdicciones de baja o nula tributación y la permanente tensión que existe entre individuos y gobiernos por temas tributarios.

Con lenguaje familiar, el autor cuenta la historia de varios de los impuestos que hoy tomamos como inamovibles pero que, en el fondo, no son tan antiguos ni están exentos de errores.

El libro trata también el tema de la planificación patrimonial internacional, tan importante en épocas de inestabilidad como la que nos toca vivir e incluye reflexiones del autor sobre temas de gran actualidad, como ser el cobro de impuestos a plataformas digitales, criptomonedas o al uso de robots.

Se trata de una obra sobre cuestiones tributarias y de fiscalidad internacional que no requiere conocimientos de base. Como lo hace habitualmente, Martín Litwak escribe para el público en general. 

Al fin y al cabo, todos estamos alcanzados por la creciente voracidad fiscal de los Estados modernos.

El prólogo fue escrito por Javier Milei, y las conclusiones por Antonella Marty.

El libro está a la venta a través de Amazon y en las sucursales de Cúspide y Yenny/El Ateneo. Nos cuenta el autor que próximamente la edición impresa saldrá en España y en otros países de América Latina.

ENTREVISTA

-¿Cómo definiría, en pocas palabras, a “Paraísos fiscales e infiernos tributarios”?

En pocas palabras, es un libro de fiscalidad internacional apto para todo público. Se lo puede ver también como la continuidad y el complemento de mi libro anterior (“Como protegen sus activos los más ricos y por qué deberíamos imitarlos”), en el cual explicaba qué hacen las familias de mayores recursos con sus patrimonios para protegerlos, entre otras cosas, de la baja o nula seguridad jurídica que ofrecen algunos países, de voracidad fiscal, de la falta de privacidad, etc.

Desde siempre escribo para el público en general, tratando de simplificar conceptos que no lo son tanto. Esto lo hice desde la primera columna que escribí en adelante. Escribo para difundir conocimientos. Si la complico, pierdo yo.

En este segundo libro, el enfoque es más tributario, y nos referimos al origen de los impuestos, a la finalidad con la cual muchos de ellos fueron creados, traemos ejemplos de derecho comparado y explicamos también que sistemas tributarios funcionan mejor que otros. Y cuando digo que es un libro que todos los pagadores de impuestos pueden leer, en realidad quiero decir que todos deberían hacerlo.

- ¿Por qué escribió un libro sobre impuestos? ¿Por qué todos deberían leerlo?

Para emparejar un poco la cancha, para cortar un poco con el monopolio que tiene el Estado en esta materia y para educar a los pagadores de impuestos para que ellos luego puedan luego poner presión sobre la clase política, pero con fundamentos. No creo que se logre nada con frases tipo slogan (“que se vayan todos”, “bajen el gasto público”, “bajen los impuestos”). Hay que elevar el nivel de la discusión y luego si exigir más.

- ¿Qué significa que el Estado tiene un monopolio en esta materia?

Básicamente quiero decir que el Estado es el que determina los impuestos que hay que pagar, el que interpreta las leyes tributarias, el que juzga las controversias que eventualmente se susciten con los pagadores de impuestos y también es quien determina qué se aprende en las universidades sobre estos temas. 

- ¿Cuándo empezaste a concebir la idea de escribir este libro y bajo qué circunstancias? 

Comencé a fantasear con la idea de escribir este libro al advertir, por un lado, el interés del público en general hacia mi primer libro, que es más de nicho que este. Por el otro, que pese a que todos pagamos impuestos y los impuestos son una parte más que relevante de nuestras vidas no existía un libro dirigido al pagador de impuestos sobre este tema, lo cual – entre otras cosas – contribuía a que existiera desconocimiento y prejuicios al respecto. En lo personal, me duele ver pagadores de impuestos fundidos por la voracidad fiscal de ciertos países justificando el pago de impuestos astronómicos. Lo que yo llamo “Síndrome de Estocolmo Fiscal” es un mal muy extendido y los gobiernos del mundo se apoyan en el para avanzar cada día más. Desafortunadamente, la pandemia les da una excusa espectacular y mi visión es que los próximos años van a ser malos para los intereses y derechos de los individuos, y acá no me estoy refiriendo solo al tema impositivo. Vamos a ver Estados cada vez más grandes.

- ¿Qué fue lo más difícil en el proceso de tenerlo listo? ¿Te demandó mucho tiempo? 

Varios de los capítulos del libro fueron en su origen columnas de opinión publicadas en distintos medios de Argentina, Ecuador, Estados Unidos y Ecuador y/o en conferencias. Eso hizo que el proceso de gestación del libro fuera más rápido de lo habitual. Básicamente, tuve que encontrar un hilo conductor, profundizar lo que ya había escrito y agregar algunos temas sobre los cuales no había escrito pero que me parecieron fundamentales para que el libro tuviera un sentido. La cuarentena, debo reconocerlo, ayudo bastante.

- Más allá del tema impositivo, vimos que en este libro volves sobre el tema de la planificación patrimonial, ¿cuál es la principal lección que deberíamos aprender de los más ricos al momento de cuidar nuestro patrimonio?

La mayor parte de los mortales, cuando adquirimos un bien o realizamos una inversión, pensamos en variables como riesgo y rentabilidad. Algunos, piensan también en diversificación y en el horizonte de inversión. Por lo general, no pensamos cuál es la manera más eficiente, jurídicamente hablando, de adquirir un bien, mantenerlo dentro de nuestro patrimonio y transferirlo a la siguiente generación o a terceros. Tampoco pensamos en temas tales como la privacidad, la seguridad jurídica del país donde uno reside fiscalmente y la protección de esos activos frente a terceros.  Los más ricos si lo hacen y pienso que esta es la mayor diferencia entre unos y otros y, en resumen, lo que debemos imitar. La diferencia entre invertir bien y mal, si uno lo hace con gente e instituciones serias, no es mucha. Pero equivocarse a la hora de estructurar legalmente una inversión puede exponernos a grandes pérdidas. Uno de los ejemplos más sencillos para graficar esto es el impuesto a la herencia en los Estados Unidos, que aplica también a no residentes y puede implicar pagos por el 40% del monto total que compone el acervo hereditario en Estados Unidos por sobre un mínimo no imponible que hoy es de sólo US$60,000. Por suerte, esto se soluciona de manera sencilla, interponiendo entre el activo y su dueño una sociedad offshore.

- Hiciste referencia recién al tema privacidad; ¿cómo conjugas tu exposición personal, que parece crecer cada día, con la necesidad de privacidad de tus clientes?

Buena pregunta, y muy oportuna, porque me permite aclarar varias cosas. 

En primer lugar, es bueno – tanto para mis clientes como para los clientes de mis competidores – que alguien explique claramente a los medios y a la gente en general la legalidad de las jurisdicciones offshore y de la planificación patrimonial sobretodo cuando, hasta #PanamaPapers, solo recibían información de una misma fuente (los países de alta tributación).  

Por otro lado, y metiéndome más en el tema de la privacidad de nuestros clientes y de sus datos, para nosotros es un aspecto absolutamente fundamental de nuestro trabajo y buscamos proteger ambas cosas desde diferentes ángulos. Se trata de un tema de cultura organizacional que va más allá de los sistemas informáticos con que contamos para el almacenamiento y manejo de documentación e información. 

A modo de ejemplo, por más que nos podría convenir desde el punto de vista del desarrollo de nuestro negocio, jamás pensamos en instalar oficinas en las jurisdicciones en las cuales nuestros clientes son residentes fiscales. Ello implica que la información y la documentación que manejamos se encuentra protegida por las leyes de jurisdicciones que poseen una fuerte seguridad jurídica y muy lejos del alcance de las autoridades fiscales de países menos seguros, como es el caso de Venezuela, Bolivia, Ecuador o Argentina. Desde ese punto de vista, quienes en todo caso están realmente expuestos son aquellos pagadores de impuestos que se sumaron a las amnistías fiscales que hubo en varios países de América Latina de la mano de asesores locales, dejando toda su información (no solo la que finalmente se presentó, sino todos los documentos de trabajo) al alcance de los respectivos gobiernos. 

Adicionalmente, y también en cierto modo en contra de lo que uno pudiera querer como dueño de un negocio, nuestro compromiso fue siempre operar como una firma boutique lo cual implica que tenemos un número pequeño de abogados y por ende de clientes. También implica que prácticamente no tenemos rotación de personal, lo cual es fundamental en esta industria. 

Finalmente, y esto quizás sea lo más importante, mi exposición es súper cuidada y me expongo yo, no a mis clientes. Jamás hablo en público de las familias con las que trabajo y tampoco expongo frente a terceros nuestras estrategias aun cuidando de no mencionar nombres. Puedo manifestarme a favor o en contra de ciertas leyes y/o estructuras fiduciarias a nivel general, cuidando siempre de no adelantar nuestras jugadas ni entrar en detalles. 

El límite entre lo que se puede decir y lo que no, y entre con qué medios uno puede hablar y con cuales no, es en realidad bastante claro.

Portada ML small
Portada ML small

- Argumentas que la demonización de los paraísos fiscales como Islas Vírgenes Británicas o Islas Caimán es una excusa para mantener impuestos altos en el mundo, ¿por qué existen países con impuestos tan altos? Dicho sea de paso, impuestos que deberían beneficiar a la población con obras públicas que en muchos casos no se ven o no son tales.

Hace no tanto tiempo, ningún país cobraba impuestos sobre las ganancias que obtenían los individuos. 

Desafortunadamente, esto comenzó a cambiar en el Reino Unido (cuyo gobierno planteó por primera vez este impuesto en 1798) y luego Estados Unidos (1861). En ambos casos, sin embargo, estos impuestos - cuyos promotores veían como extraordinarios y de alguna manera peleados con la ética - se utilizaron para financiar conflictos bélicos y desaparecieron solucionados los mismos. 

Entre el Siglo XIX y el XX, este tipo de impuesto volvió con más fuerza y ya no para financiar gastos extraordinarios sino para financiar déficit. Y las tasas, que eran en su origen de un solo dígito, se multiplicaron hasta transformarse en confiscatorias. 

¿Cuándo empezaron a bajar para ubicarse en torno al 25%/30%?  Cuando aparecieron las jurisdicciones de baja o nula tributación. 

- ¿Estamos siendo engañados por gobiernos o administraciones que no desean bajar los impuestos? ¿Cuáles son esas reglas para que nos cobren lo justo o en todo caso lo necesario?

Sin dudas que sí.

Yo, por lo general, no vinculo los conceptos de impuestos y ética, justicia o patria. El impuesto es un tema exclusivamente legal o jurídico. Podemos hablar de razonabilidad, pero no mucho más.

En lo personal, pienso que los impuestos deberían bajar en forma substancial y los sistemas deberían simplificarse. Deberían existir pocos impuestos (menos de 10) y no haber ni retenciones ni adelantos ni doble imposición. En el caso del impuesto a las ganancias, promuevo el impuesto flat (en lugar de que haya distintas categorías, alícuotas o brackets) y solo por ganancias de fuente local.

- Todo esto pasa también porque la gente e incluso la que tiene educación no posee cultura financiera, en tal sentido ¿cuáles son los principales beneficios que ofrece tu libro?

Justamente abrirle los ojos a la gente, mostrarles que lo que lee en los diarios, escucha en la radio o mira en la televisión no es cierto en absoluto; que las jurisdicciones offshore y la competencia fiscal beneficia a los pagadores de impuestos y que por ende es lógico que los Estados, cada vez más voraces en lo fiscal, las combatan. 

- Señalas que "hay tanto prejuicio contra las jurisdicciones offshore que si yo robo información a un estudio jurídico que trabaja en la industria offshore estoy aparentemente haciéndole un bien a la comunidad, cuando en realidad estoy cometiendo un delito", ¿por qué presumes que ocurre esto?

Porque la prensa internacional compró, para bien o para mal, la historia oficial. 

En países con mucho resentimiento, como los nuestros, es más fácil criticar a los que más tienen que aprender de ellos.

- ¿A qué otro público te ha permitido llegar tu libro? ¿Cómo ha sido el feedback?

La verdad es que el feedback me sorprendió. Recibo a diario muestras de afecto, gente que se saca fotos con el libro y me las manda, mensajes con felicitaciones, consultas, etc.

Ha sido una gran sorpresa para mi. 

Y ni hablar de haber figurado como el libro más vendido de Amazon en la categoría “Libros de derecho en español” o estar entre los dos o tres más vendidos en Cúspide durante más de una semana.

- ¿Tienes entre los planes más difusión, participación en eventos, más publicidad?

Nada en particular por el momento, aunque en forma periódica me llegan invitaciones para presentar el libro en diferentes ámbitos. Por el momento, obviamente todo en forma remota. 

- Hablando de planes a futuro, y sabiendo – como sabemos - que has colaborado con algunos gobiernos en la elaboración de leyes dentro de tus áreas de especialidad ¿tenes pensado meterte en política en Argentina?

La verdad es que no. Es algo que me preguntan a menudo, pero tengo claro que cada uno debe aportar desde donde lo hace mejor y, en mi caso, es desde el sector privado. Mi experiencia y mi conocimiento están a disposición de quien los precise, siempre he estado y estoy abierto para colaborar. Pero no entrar en política partidaria me permite mantener mi independencia y mis convicciones, y evitar conflictos de interés. 

Me interesaría, si, convertirme en un referente global en materia de políticas tributarias, ser una voz escuchada y respetada en la materia, pero no quiero un cargo público, y mucho menos electoral. 

Sentado ello, he apoyado y seguiré apoyando candidaturas, partidos y think tanks liberales/libertarios en toda la región; y seguiré alzando mi voz para opinar sobre temas sobre los cuales entiendo que tengo algo para aportar. 

- ¿Pensando ya en un próximo libro, quizás?

De hecho, ya comencé tímidamente a escribirlo. Se que me va a llevar bastante más tiempo que los anteriores, pero confió en que será bien recibido, como sucedió con los primeros dos. No lo imagino publicado antes de 2022, pero el tiempo dirá.

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