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Diciembre 28, 2020

Subsidio a la riqueza

Gustavo Ammaturo

Durante la pandemia fuimos testigos de publicaciones y discusiones en los medios de prensa y en las redes sociales sobre la asistencia a empresas cuyos accionistas cuentan con recursos para hacer frente a circunstancias adversas transitorias.

Los subsidios son estímulos que una parte, generalmente a través del Estado, otorga a otra para que de manera artificial se de impulso a la actividad económica. Pueden estar orientados al consumo, cuando son los consumidores quienes los reciben o a la producción cuando es el aparato productivo el receptor.

Durante la pandemia, producto del Covid-19, fuimos testigos de publicaciones y discusiones en los medios de prensa y en las redes sociales sobre la asistencia que ha dado el Gobierno Nacional a empresas cuyos accionistas cuentan con recursos para hacer frente a circunstancias adversas transitorias.

Dentro de este grupo de grandes compañías se mencionan a un canal de televisión abierta cuya dueña es el cuarto conglomerado mediático más grande del mundo. Algunos de los diarios más prestigiosos del país, aprovecharon la oportunidad del subsidio a los salarios para incluir en su nómina el ingreso mensual que en sus roles de empleados perciben sus directores y accionistas. Incluso uno de los grupos más grandes en términos de capitalización bursátil luego de despedir a parte de sus trabajadores recibió subsidios para el pago de salarios, aun cuando su CEO está listado entre una de las fortunas más grandes del mundo.

Los grandes grupos económicos reciben diferentes tipos de beneficios por parte del Estado que bien podrían asemejarse a subsidios.

Vamos a describir algunas de las formas en las que los ricos se nutren de la energía del Estado, también financiado por los pobres a través de los impuestos que gravan sus consumos.

Si bien el refrán dice que para muestra basta un botón, en este caso vamos a enunciar varios a modo de ejemplo.

  • MONOPOLIOS

La concentración en la oferta de bienes y servicios esenciales y de consumo masivo, como son los alimentos, las medicinas, productos de higiene personal y de limpieza permiten a las empresas que los ofrecen fijar los precios en función a lo que la demanda puede pagar más que en relación a los costos, maximizando los beneficios. Los monopolios asociados con entes reguladores y organismos de control de defensa de la competencia y a los consumidores ineficientes constituyen un verdadero subsidio que todos financiamos en cada una de nuestras contrataciones.

  • RESERVA DE MERCADO

Al igual que con los monopolios donde uno o pocos son los oferentes, también existe el monopsonio que es otra forma de mercado imperfecto en el que hay uno o unos pocos compradores para productos ofrecidos por muchos productores. En consecuencia la demanda, ostenta una posición dominante por medio de regulaciones que hace el Estado, y fija los precios en detrimento de pequeños y desorganizados proveedores. Un caso donde el Estado promueve el ambiente necesario para estas informalidades se ha dado en el precio de la chatarra en nuestro país. Se sabe que es insumo fundamental para los grandes hornos de fundición y que solo hay un par de ellos en nuestro país. Durante décadas la exportación de chatarra fue prohibida permitiendo a las pocas fundiciones existentes fijar el precio que nunca superó el tercio del valor del mercado internacional, mientras que el producto terminado proveniente de estos insumos superaba el valor internacional, dejando márgenes imposible de obtener en situaciones normales a las empresas y obligando a los clientes locales a pagar precios muy por encima de los de referencia en el mundo. Situaciones parecidas han ocurrido con otros productos como por ejemplo el azúcar.

  • INFRAESTRUCTURA A MEDIDA

El Estado Nacional ha construido infraestructura eléctrica, caminos, puertos y centros de distribución con destino específico para el apoyo de empresas privadas. Por ejemplo entre 1969 y 1970 el gobierno había aprobado el Programa de Desarrollo de la Industria del Aluminio que incluía tres importantes obras: una planta productora de aluminio primario en Puerto Madryn que sería realizada con capitales privados, pero todas las obras necesarias para su funcionamiento se realizaron con aporte público, una central hidroeléctrica sobre el río Futaleufú para hacer funcionar la fábrica y un puerto de aguas profundas, dentro del Golfo Nuevo. El riesgo empresario se suavizó con el respaldo del Estado y la inversión y los costos de los insumos fundamentales de esta industria son subsidiados por las arcas públicas.

  • PRECIOS DE LA ENERGÍA

Ha sido vocación de todos los gobiernos de nuestro país intervenir en los precios de la energía. Sin ir más lejos en la actualidad tenemos dos referencias de la intervención para apoyar a las grandes empresas. Por el lado del consumo ha dejado fijo el valor del costo de los suministros de gas, electricidad y combustibles. Por el lado de la oferta estableciendo precios mínimos para garantizar retornos sobre las inversiones de las empresas. De esta forma se apoya a grandes consumidores y los gigantes de la industria petrolera, todo esto obviamente con el dinero del Estado.

  • TIPOS DE CAMBIO DIFERENCIALES

Tal vez este sea el subsidio preferido por los ricos en la Argentina. Mientras que los productores agropecuarios se quejan de las retenciones y tipos de cambio para la liquidación de sus operaciones, los importadores de bienes y servicios producidos en el exterior cuentan con valores de referencia menores que el resto de la economía. Los grandes empresarios tienen acceso a mecanismos más sofisticados para adquirir divisas en tiempos de turbulencias, de esta manera protegen sus activos frente a crisis económicas. El impuesto a la compra de divisas es un tributo para la clase media pues los ricos adquieren divisas por otras vías. Pero sin dudas el desdoblamiento cambiario trae aparejado al mayor de los subsidios que reciben los ricos que es la nacionalización de la deuda privada contraída en el extranjero. Mientras que una persona que desea adquirir divisas para atesoramiento debe pagar un impuesto del 30%, o una empresa local debe cancelar una deuda contraída localmente en dólares debe recurrir al mercado de contado con liquidación y abonar un 70% más que el tipo de cambio oficial, una empresa que tiene una deuda en el exterior puede acceder al mercado oficial de cambios adquiriendo a un menor valor la divisa que se busca. En realidad la diferencia en el valor del dólar que se adquiere la pagamos entre todos, pues la reposición de esa posición será sin dudas a valores mayores.

  • MERCADO DE CAPITALES A MEDIDA DE LOS GRANDES

En nuestro país se ha acuñado la frase que dice: “los bancos le prestan a quienes no lo necesitan”. Tan cierto es esto que salvo en préstamos subsidiados por el gobierno con destino específico para pymes o para incentivo al consumo el sistema bancario está diseñado para realizar operaciones de crédito para el consumo o para grandes empresas ya que solo estas cuentan con la documentación, la experiencia y relaciones requeridas para acceder al financiamiento productivo. Lejos han estado de las pequeñas empresas y los particulares las posibilidades de conseguir préstamos convenientes durante muchos años en nuestro país. Por otro lado, cualquier otra estructura tipo fideicomisos, bonos, o emisión de acciones o bonos para cotizar en la bolsa de comercio son tan complejas que solo quedan reservadas para los ricos. Estas circunstancias proponen una reserva del pequeño mercado de capitales local para los ricos impidiendo el acceso a estas herramientas a los más pequeños quedando expuestos al desfinanciamiento o la usura.

  • CONTRATACIONES DEL SECTOR PÚBLICO

Es claro que en nuestro país la inversión pública supera ampliamente a la inversión privada, siendo el Estado el principal contratante de los bienes y servicios ofrecidos en la economía. Los procesos de licitaciones públicas son complejos, requieren de presentaciones y garantías de oferta generalmente reservados a grandes proveedores dejando afuera a pequeñas empresas que deben juntar antecedentes y capacidades haciendo los trabajos para grandes empresas que en muchos casos solo agregan el valor de su peso estructural pagando el Estado un sobreprecio por ello. Además la fama de mal pagador que tiene en general la administración pública espanta a pequeños proveedores frente al temor de tener que hacer frente a los incumplimientos contractuales. Todo esto aprovechado por las grandes compañías que cuentan con el financiamiento bancario en algunos casos y en otros con la relación con el cliente que mejora los plazos de pago.

  • ACUERDOS Y PROMOCIONES FISCALES

Sin dudas han sido los ricos los principales beneficiarios de las moratorias y blanqueos impositivos. Mientras que un empleado en relación de dependencia contribuye con una retención del impuesto a las ganancias, anticipando el pago del tributo y con pocas posibilidades de deducir sus costos de vida reales, los empresarios que omitieron presentar sus estados contables, o que peor, alteraron sus declaraciones son beneficiados con esta forma de subsidio que es el perdón de multas, intereses, costas y penas corporales, que es el pago en decenas de cuotas con bajo interes en pesos que se devaluarán en el tiempo.

Los regímenes de promoción fiscal que se implementaron para grandes inversiones agropecuarias o industriales también fueron formas de subsidios para los inversores, solo que en estos casos se denominaron “fomento”.

  • INFLACIÓN

Tal vez este sea el subsidio más grande y permanente en la Argentina durante los últimos 60 años.

La inflación es fuente de recursos no genuinos, tanto para el Estado como para los ricos, pues ambos factores se enriquecen en términos de poder adquisitivo frente al ingreso de los pobres pues el salario y el gasto público corren de atrás al aumento de los precios y al valor en moneda dura de las cuentas de inversión y gasto público.

Cuando se habla de las cuentas públicas y del déficit fiscal, que es el producido entre los ingresos y egresos que tiene el estado, generalmente ponemos atención en las pequeñas empresas y cuentapropistas que trabajan en un mercado marginal, reclamando su incorporación al mercado legal y al pago de los impuestos que corresponden a su actividad, responsabilizándose por los menores ingresos, por un lado, y por el otro a las personas de bajos recursos que reciben asistencia mínima para su subsistencia atribuyéndose la culpa por los mayores egresos. Además, se refiere al Estado como un pésimo administrador que utiliza los recursos públicos con fines políticos y electorales, y a los grandes empresarios como víctimas que tienen que sostener con su esfuerzo e impuestos a este modelo ineficiente.

Se ha instalado en la opinión publicada que las políticas del Estado hacen que los ricos sostengan a los pobres. Como hemos visto en la Argentina, han sido muy importantes los subsidios que las grandes empresas y los ricos reciben.

Criticar el asistencialismo público cuando apoya a los pobres sin considerar los incentivos y privilegios que tienen los ricos es una manifestación clara de la pelea por la distribución de los recursos públicos.

Por otra parte, los planes sociales y el asistencialismo contribuyen con el principal eslabón en la cadena productiva, “el consumo”, sin el cual industrias y comercios carecería de sentido.

Siempre, en forma directa o indirecta los subsidios terminan en manos de los ricos.

Para pensar...

 

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