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Febrero 03, 2021

El negocio a expensas de los negocios

Gustavo Ammaturo

Con el auge de las ventas online han aparecido nuevas especies de gestores que buscan sumarse a la cadena de socios tecnológicos que se cuelan en algo tan simple como es pagar y cobrar

Hace ya muchos años, en una clase de biología del colegio secundario, presentaron los esquemas relacionales entre las diferentes especies.

Recuerdo uno que me llamó especial atención.

Era la relación que existe entre los tiburones y las rémoras, denominada cooperativismo, pues mientras que las rémoras se cuelgan en la piel del tiburón para alimentarse retiran los parásitos que contiene. Uno se alimenta y el otro se desparasita.

Análogamente con este ejemplo, en la economía existen relaciones de cooperativismo entre proveedores y clientes de diversos bienes o servicios.

Las empresas que integran la cadena de proveedores de servicios de pagos se cuelgan en los canales comerciales. Mientras que unos ganan por vender, otros lo hacen por facilitar los pagos.

Pero ¿qué pasaría si las rémoras voraces se comen a los tiburones?

Cada día es más frecuente al hacer una compra o al contratar un servicio que al momento del pago nos consulten si lo haremos con dinero en efectivo, con tarjeta de débito o con tarjeta de crédito.

En ocasiones el pago con dinero en efectivo goza de descuentos que oscilan entre el 10% y el 20%, probablemente el ticket que recibamos no sea fiscal o tal vez luego de recibirlo sea anulado.

Si optamos por pagar con tarjetas de débito, generalmente se cargará el precio de lista de lo que estamos comprando en la factura, sin descuento alguno a pesar que la percepción del pago es inmediata. La bancarización de la operación la expone fiscalmente y obliga a vincular una factura con el cobro.

Pero si optamos por las tarjetas de crédito, en muchos comercios, principalmente los más pequeños o de barrio, llegan a cargar un costo adicional de entre el 10% y el 15%.

Observando ambos extremos la elección del medio y la forma de pago que adoptemos puede significar que paguemos un 35% más o menos nuestras compras.

Con el objeto de entender qué lleva a los comercios a trabajar con listas de precios diferenciadas en virtud a los medios de pago, les propongo recorrer los caminos y los peajes que abona nuestro dinero para circular por las carretera que van desde nuestras cuentas hacia las de los comercios cuando realizamos una compra, y que reconozcamos a todas las partes que, como si formaran parte el inconsciente colectivo de Carl Jung, están presente en todas las transacciones comerciales bancarizadas.

Empecemos por los medios de pago, las tarjetas.

En general se solicitan a un banco emisor, siendo este el primer eslabón de una cadena virtuosa, para quienes la integran. Su trabajo es captar a los clientes que puedan acceder a poseer la tan preciada credencial, que lo transportará a un mundo de privilegios y comisiones. Convencer a un cliente que obtenga una tarjeta de crédito es una tarea muy bien remunerada, estos bancos cargan un costo de entre el 2,7% y el 2,9% de las compras que realizas, gracias a que el Banco Central les puso un tope del 3% luego de que estos importes superaran ampliamente estas incidencias. Obviamente que en el caso de optar por el pago en cuotas, las líneas de crédito para este tipo de financiaciones oscilan entre el 70% y más del 100% anual, dependiendo del banco y el cliente. Las opciones de pago mínimo también cargan altísimos costos financieros.

Pero en esta ocasión el objeto de análisis del presente artículo se centra en operaciones efectuadas en un solo pago, a cancelar en la próxima fecha de vencimiento de la tarjeta.

Luego están las tarjetas que han encontrado la forma de segmentar a sus clientes de acuerdo a su poder de compra entregando plásticos o chapas de hermosos diseños que distinguen a quien las porte, obviamente cobrando por ello costos de impresión y mantenimiento. Sería como una cuota social al club que nos permite acercarles comercios para que les descuenten comisiones, pues esa es la principal fuente de ingresos de las tarjetas. Las comisiones que perciben oscilan entre el 0.8% y el 1.8% dependiendo de si se trata de tarjetas de débito o crédito, y del tipo de operación.

En esta instancia aparecen los procesadores de pago, en nuestro país, los principales son Prisma y First Data que entre ambos gestionan más del 80% de todos los pagos que se realizan con tarjetas de credito o debito.

Con el auge de las ventas online han aparecido nuevas especies de gestores que buscan sumarse a la cadena de socios tecnológicos que se cuelan en algo tan simple como es pagar y cobrar. Las pasarelas de pago, cuya principal función es intermediar entre los pagos online de diversos medios de pago y las cuentas bancarias de los comercios, unificando en una misma plataforma la gestión de pago para los clientes. Mercado Pago y Paypal son ejemplos de empresas que proveen este tipo de servicios. El valor de estos servicios puede variar entre el 0.75% hasta el 5.99% más impuestos obviamente.

Luego están los bancos receptores de los cupones o tickets, que son las entidades financieras en las los comercios tienen sus cuentas, que también obtienen su remuneración por la parte del proceso que agregan.

A todos estos proveedores, que son verdaderos socios de los comercios, pues perciben un porcentaje de las ventas, se suman algunos otros costos fijos y semi variables como son el alquiler y soporte de los dispositivos para lectura de tarjetas, controladores fiscales y otras cajitas que completan los mostradores de los comercios.

Es de destacar que solamente nos referimos a “la gestión del pago de la transacción”, en esta oportunidad no estamos analizando los costos financieros ni las percepciones o retenciones impositivas que se cargan sobre los pagos realizados con cualquier medio de pago distinto al dinero.

Otra cuestión muy interesante es que las recompensas que reciben los proveedores tecnológicos no se miden en términos de cantidad de transacciones, sino que se retribuye como un porcentaje de la misma, es decir que una transferencia de 100 pesos paga el mismo porcentaje que uno de un millón, es decir que para la segunda, el mismo mensaje transaccional cuesta 10.000 veces más cara.

En resumen entre todas las partes que estamos analizando superamos una carga por servicios de pago que arranca a partir del 5% más el impuesto al valor agregado.

Estos valores cuando se trata de ventas en cuotas pueden llegar a ser más del doble.

Es decir que, en promedio, cada 18 transacciones realizadas por estas vías consumimos en comisiones un importe similar al que transamos.

Paradójicamente las tarjetas han cumplido con éxito el rol de facilitar el uso del dinero y principalmente mejorar la seguridad de las personas evitando circular con plata en los bolsillos para que no nos roben, sin embargo cada año y medio nos cuestan todo lo que consumimos en un mes promedio.

En economías como la nuestra, donde la pérdida del poder adquisitivo alcanza a los bolsillos de todas las clases sociales buscar la forma de mitigar estos costos resulta fundamental.

La solución es muy sencilla, reduzcamos intermediarios y utilicemos tecnologías descentralizadas, seguras y económicas.

Los ecosistemas de pagos generados a través de Blockchain permiten a las personas y a los comercios realizar todo tipo de transacciones a costos mucho más bajos, llegando a reducir a menos de la quinta parte el esfuerzo económico por tal intermediación.

Las tecnologías que emplean las criptomonedas para anotar registros entre cuentas electrónicas pueden ser utilizadas para contabilizar los pagos entre billeteras digitales y así dejar el dinero alojado en una cuenta maestra o fiduciaria y de esta forma reducir drásticamente los servicios de una cadena costosa de intermediarios.

Los consumidores pueden transferir sus saldos desde sus cuentas sueldo o de ahorro bancarias hacia las billeteras digitales y desde ahí realizar sus pagos.

Los comercios reciben el dinero por sus ventas en el acto en que se realizan las operaciones en sus cuentas digitales pudiendo acumularlo en las mismas, hacer pagos desde ella o transferirlos a sus cuenta bancarias.

Los costos operativos para un sistema transaccional desarrollado sobre la tecnología de Blockchain permiten reducir drásticamente los esfuerzos que hacen los consumidores y los comercios para sostener un sistema de procesamiento de pagos monopólico, ineficiente, obsoleto y por sobretodo caro.

La tecnología ha llegado para poner a cada parte en su lugar. El tiburón come peces y las rémoras parásitos. Si se pretende invertir las porciones hay algo que deja de funcionar y la relación deja de ser de cooperativismo.

 

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