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Agosto 11, 2021

De los subsidios a la producción. Del dinero a las oportunidades.

Gustavo Ammaturo

Los programas de subsidio al ingreso directo de las personas deben también contemplar un plazo, pues el resultado de mantenerlos por mucho tiempo afectan a la sociedad en su conjunto

  • Sobre los subsidios

Los subsidios son instrumentos que los gobiernos utilizan para distribuir ingresos con el objeto de compensar males sociales o como una manera de incentivar la producción de determinados bienes o servicios, que a entender del Estado merecen condiciones favorables especiales.

Algunos de los factores a tener en cuenta cuando de asistencia se trata son la efectividad, la temporalidad y la relación costo beneficio de los programas.

En la mayoría de los casos las razones que dan origen a la necesidad de asistencia económica son transitorias. Por tratarse de recursos escasos planificar y auditar las variables que pongan en evidencia las necesidades es fundamental para que la asignación se adecue a los momentos que sean necesarios solamente.

Los programas de subsidio al ingreso directo de las personas deben también contemplar un plazo, pues el resultado de mantenerlos por mucho tiempo afectan a la sociedad en su conjunto desalentando a quienes trabajan y oficiando de costo de oportunidad para quienes están sin empleo.

La gestión pública en países como los nuestros se basa en la difícil tarea de administrar siempre recursos económicos escasos. Es muy importante que quienes tengan el poder de tomar decisiones analicen la relación costo beneficio de los planes de asistencia. En materia de asistencia social esta relación debe contemplar como resultado positivo el fin de la necesidad de ayuda que los motivó, es decir que un programa que resuelve la necesidad de manera definitiva presentará una relación costo beneficio superadora, pues permitirá pasar a los asistidos al lado de los asistentes.

El mayor objetivo de un subsidio debe ser que quien lo reciba supere las dificultades económicas y deje de necesitarlo lo antes posible.

  • Sobre el trabajo

En general, las definiciones sobre qué significa “el trabajo” coinciden en relacionarlo con todas aquellas actividades que realiza el ser humano con el objeto de ganar algún sustento a cambio que le permita satisfacer sus necesidades y realizar algunas actividades complementarias.

Esfuerzo, capacidades, dedicación, obligaciones y tiempo se enlazan esperando recibir una recompensa a cambio.

Desde un punto de vista práctico, el fin principal del trabajo yace en su rol de distribuidor del ingreso, repartiendo poder adquisitivo entre las personas.

De hecho, el trabajo es la mejor forma, que hasta el momento, ha encontrado la humanidad para ordenar y recompensar a las personas.

  • Sobre la economía formal e informal

Uno de los parámetros tenidos en cuenta a la hora de distinguir a los países en virtud a su nivel de desarrollo es la participación de la denominada economía formal sobre la total, es decir, la proporción de las actividades legales debidamente registradas ante las autoridades fiscales, que pagan impuestos y reportan al fisco para que pueda realizar la trazabilidad de las operaciones tanto de quien reporta como de los clientes y proveedores de la misma.

La contracara de la economía formal es la denominada economía informal o “en negro”. Sin perjuicio de que existen organizaciones que operan de esta forma para maximizar sus resultados, incurriendo a mecanismos delictivos, la gran mayoría de los integrantes de este sector de la economía real se compone por cuentapropistas, pequeños comerciantes de barrios periféricos, personas dedicadas a servicios personales y domésticos y pequeños productores, sean agropecuarios o manufactureros.

Características propias de la economía informal son la falta de bancarización, el manejo de dinero en efectivo y la utilización de libretas para administrar las cuentas corrientes. Estar por fuera del sistema formal, en apariencias tiene las ventajas de la supuesta no tributación pero está lleno de riesgos y dificultades. Solo a modo de ejemplo podemos anotar la falta de crédito a tasas convenientes y el riesgo al robo del efectivo que manejan.

  • El efecto concentrador del subsidio

En la actualidad, en nuestro país, se ha recurrido al sistema de tarjetas de débito como medio predominante para distribuir programas y planes sociales.

Las tarjetas son medios de pagos que restringen las posibilidades de consumo en un selecto grupo de negocios incluidos en la economía formal, que cuentan con determinado volumen de negocios que les permita afrontar el costo de cuentas bancarias y sistemas de procesamiento de pagos por tarjetas de débito y obviamente que tengan acceso a la infraestructura de telecomunicaciones mínima que estas plataformas de pagos demandan.

En la Argentina el gasto público representa casi el 50% del Producto Bruto Interno, es decir que 1 de cada 2 pesos que se producen en nuestro país se consumen con ingresos provenientes de las arcas públicas.

Impuestos, deuda y emisión son el verdadero motor de esta economía cada vez más pequeña. El resto del PBI se reparte entre productores de bienes primarios del agro, la minería, nuestra alicaída industria nacional y servicios en general, principalmente financieros.

El Estado es el principal distribuidor de poder de compra de los argentinos, no así, de las oportunidades que tal enorme potencial económico concentrado contiene en sí mismo.

Obviamente dentro de un mercado bancarizado.

Por estas razones, cientos de miles de pequeños comercios, proveedores de servicios y fabricantes quedaron fuera de este sistema que repartió en forma de compensación poder adquisitivo, condenando a un desierto sin oasis a todos los miembros de la economía informal.

Repasando, los subsidios son herramientas para resolver circunstancias económicas desfavorables. El objetivo principal, además de servir de paliativo, debe ser brindar el soporte necesario para quienes los reciban puedan valerse por sí solos en un futuro dentro del marco de la economía formal, pues además de atender las cuestiones personales, las actividades registradas cuentan con el marco legal adecuado y colaboran con su aporte al bien social.

¿Es posible entrelazar todos estos intereses en una política común?

  • Subsidios Tech

El avance tecnológico permite generar ecosistemas de pagos descentralizados para distribuir con criterios desarrollistas, al menos una parte, de todo ese caudal dinerario.

Integrar programas de asistencia, con modelos de desarrollo comerciales de puntos de venta de proximidad en pueblos y barrios y formular reservas de mercado para pequeños productores o industriales de economías regionales multiplican por tres el efecto asistencial, pues en la cadena participan productores, comercializadores y consumidores.

Esta integración además de servir de impulso hacia un ciclo virtuoso permite mejorar costos y calidades pues ofrece previsibilidad y escalabilidad a los pequeños negocios.

Del mismo modo, esta tecnología sirve para vincular los modelos asistenciales con el cumplimiento de determinados objetivos sociales como salud, educación o empleo, pues los programas de subsidio pueden estar asociados al cumplimiento de consultas preventivas sanitarias, la concurrencia a clases o la capacitación para profesiones u oficios de los beneficiarios.

De esta forma se generan poblaciones más saludables y capacitadas que podrán conseguir trabajo en los mismos locales en los que compran los bienes o servicios que consumen o incluso en las unidades de negocios que los producen.

Los ecosistemas de pagos descentralizados son las herramientas más poderosas que las nuevas tecnologías como Blockchain ofrecen a los gobiernos para unificar políticas sociales, tanto de asistencia como de desarrollo que darán resultados rápidamente.

Argentina es un país espectacular para utilizarlas.

Argentina lo necesita.

 

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